EU amenaza a Canadá con un impacto “devastador” por guerra comercial
La disputa comercial entre Canadá y Estados Unidos escaló después de que Ottawa rechazó las condiciones planteadas por Washington para alcanzar un nuevo acuerdo y anunció que responderá dólar por dólar a los aranceles de 50% impuestos por el gobierno de Donald Trump.
El enfrentamiento expone la principal vulnerabilidad canadiense: Estados Unidos continúa siendo el destino de más de siete de cada 10 exportaciones de mercancías de Canadá. Sin embargo, el gobierno de Mark Carney decidió asumir el costo de una posible confrontación antes que aceptar condiciones que considera perjudiciales para industrias estratégicas y para la autonomía comercial del país.
Canadá rompe negociaciones tras rechazar condiciones de Estados Unidos
Las conversaciones comerciales terminaron sin acuerdo el viernes 21 de agosto. El primer ministro Mark Carney ordenó a los negociadores canadienses regresar a Ottawa después de considerar que las nuevas exigencias estadounidenses eran económicamente desfavorables y ofrecían beneficios insuficientes para Canadá.
El gobierno canadiense había mostrado disposición para retirar parte de sus represalias en sectores como acero, aluminio y automóviles si Estados Unidos reducía de manera significativa sus propios aranceles.
También planteó posibles ajustes administrativos relacionados con productos estadounidenses, pero estableció límites sobre asuntos que considera estratégicos, entre ellos su sistema de gestión de oferta agrícola, las industrias nacionales y su capacidad para tomar decisiones comerciales independientes.
La negociación terminó cuando Ottawa concluyó que las nuevas condiciones presentadas por Washington modificaban el equilibrio del posible acuerdo y reducían los beneficios para la economía canadiense.
Trump aplica aranceles de 50% a productos canadienses
Estados Unidos activó aranceles adicionales de 50% sobre cerca de 20 mil millones de dólares en importaciones provenientes de Canadá.
Washington había anunciado las medidas desde julio bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, utilizada por la administración Trump para responder a prácticas comerciales canadienses que considera discriminatorias en sectores como automóviles, productos lácteos y bebidas alcohólicas.
La entrada en vigor de las tarifas fue aplazada temporalmente durante tres días mientras continuaban las negociaciones. La Casa Blanca trasladó finalmente su aplicación al 22 de agosto de 2026.
De acuerdo con los datos difundidos tras el fracaso de las conversaciones, los productos alcanzados por esta nueva ronda representan aproximadamente 5.5% de las exportaciones totales canadienses destinadas al mercado estadounidense.
Canadá responderá dólar por dólar desde septiembre
La reacción canadiense no será inmediata, pero ya tiene fecha.
Carney anunció que Canadá impondrá contraaranceles equivalentes al valor de las nuevas tarifas estadounidenses, con entrada en vigor el martes posterior al Día del Trabajo, es decir, el 8 de septiembre. El gobierno dará a conocer los detalles adicionales de las mercancías alcanzadas antes de su aplicación.
Entre los sectores que estarán en el centro de la respuesta aparecen productos vinculados con acero y lácteos estadounidenses, mientras Ottawa prepara medidas adicionales para respaldar a empresas y trabajadores expuestos al conflicto.
El movimiento convierte la disputa en un esquema de represalias: nuevos aranceles estadounidenses provocan tarifas canadienses por un monto equivalente.

Gobierno de Trump advierte daño “devastador” para Canadá
Washington respondió con una advertencia directa.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, sostuvo que Canadá tiene más que perder en una confrontación prolongada debido a su elevada dependencia comercial del mercado estadounidense.
Duffy calificó como poco realista la posibilidad de que Ottawa pueda imponerse en una guerra comercial contra Estados Unidos y pronosticó consecuencias “devastadoras” para la economía canadiense si mantiene el enfrentamiento. También anticipó que Canadá terminará regresando a la mesa de negociación.
Trump reforzó el mensaje al acusar nuevamente a Canadá de beneficiarse de su relación económica con Estados Unidos y de perjudicar durante años a productores estadounidenses mediante barreras comerciales.
Las diferencias económicas se suman a una relación política deteriorada desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.
Dependencia de EU es el mayor riesgo para Canadá
Los datos comerciales muestran por qué Washington considera que tiene una posición de ventaja.
En 2025, 71.7% de las exportaciones canadienses de mercancías tuvieron como destino Estados Unidos. Aunque el porcentaje cayó frente al 75.9% de 2024, el mercado estadounidense continúa teniendo un peso determinante para la economía canadiense.
El vínculo también es profundo dentro de las cadenas productivas. De los 922 mil millones de dólares canadienses en exportaciones originadas en la producción nacional durante 2024, 644 mil millones —70%— fueron enviados a Estados Unidos.
Sectores manufactureros están particularmente integrados. Sólo las empresas manufactureras canadienses enviaron mercancías por 324 mil millones de dólares canadienses al mercado estadounidense durante 2024. Parte importante de esos bienes contiene, además, insumos producidos en Estados Unidos.
Por ello, una escalada arancelaria puede golpear a compañías de los dos países y trasladar costos a cadenas de suministro y consumidores.
Canadá acelera estrategia para depender menos de Estados Unidos
La respuesta de Carney no se limita a imponer aranceles.
Desde 2025, Canadá intensificó una estrategia para diversificar sus mercados de exportación, fortalecer el comercio interno entre provincias y desarrollar nuevas relaciones económicas fuera de Estados Unidos.
Las cifras muestran algunos avances. Mientras las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos disminuyeron 5.8% durante 2025, las dirigidas hacia otros países aumentaron 17.2%.
El peso estadounidense en las exportaciones también retrocedió más de cuatro puntos porcentuales en un año, aunque la distancia con cualquier otro socio comercial sigue siendo considerable.
Carney ha defendido que la relación económica tradicional con Estados Unidos cambió y que Canadá debe aumentar su capacidad para resistir presiones externas mediante nuevos mercados, infraestructura y una economía interna más integrada.

Choque comercial pone a prueba una relación histórica
Canadá y Estados Unidos mantienen una de las relaciones comerciales más integradas del mundo. Esa misma integración aumenta las consecuencias potenciales de una guerra de aranceles.
Washington apuesta a que la dependencia canadiense obligará a Ottawa a regresar a negociar. Canadá, en cambio, pretende demostrar que puede soportar temporalmente el costo económico mientras acelera la diversificación de sus mercados.
El siguiente momento clave llegará el 8 de septiembre, cuando están programados los nuevos aranceles canadienses.
Hasta entonces, la disputa deja de concentrarse únicamente en cuánto se cobrará por importar determinados productos. El conflicto también pone en juego hasta dónde está dispuesto Canadá a ceder para conservar su acceso privilegiado al mercado estadounidense y cuánto costo económico aceptará para reducir esa dependencia.

En síntesis...
- Estados Unidos aplica aranceles adicionales de 50% sobre cerca de 20 mil millones de dólares en productos canadienses.
- Canadá abandonó las negociaciones después de considerar insuficientes y desfavorables las nuevas condiciones planteadas por Washington.
- Mark Carney anunció una respuesta dólar por dólar a los gravámenes estadounidenses.
- Los contraaranceles de Canadá están programados para entrar en vigor el 8 de septiembre.
- El gobierno de Trump advirtió que una guerra comercial tendría consecuencias “devastadoras” para Canadá.
- 71.7% de las exportaciones canadienses de mercancías se dirigieron a Estados Unidos durante 2025.
- Canadá intenta reducir esa vulnerabilidad mediante nuevos mercados, comercio interno e inversión en sectores estratégicos.
*BC





