Mark Carney

Trump y Canadá escalan su guerra comercial y presionan al T-MEC

El choque entre Trump y Carney amenaza las cadenas automotrices y eleva la tensión para México.
Redacción | 24 Agosto, 2026
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La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá entró en una nueva fase. Donald Trump amenazó con imponer aranceles de 50 por ciento a automóviles, camiones y autopartes canadienses desde el 1 de enero de 2027, mientras Ottawa prepara represalias comerciales después del fracaso de las negociaciones entre ambos gobiernos.

El conflicto tiene implicaciones que rebasan la frontera entre ambos países. La profunda integración de la industria automotriz de América del Norte coloca también bajo presión al T-MEC y a México, que mantiene sus propias conversaciones con Washington sobre vehículos, acero, aluminio y cadenas regionales de suministro.

 

Trump endurece la presión sobre la industria automotriz canadiense

La nueva amenaza de Trump llevaría al 50 por ciento los aranceles sobre todos los vehículos, camiones y componentes automotrices procedentes de Canadá a partir del próximo año.

La medida todavía no está vigente. El mandatario estadounidense fijó como fecha el 1 de enero de 2027, después de que las negociaciones con el gobierno canadiense se desplomaran pese a que apenas días antes ambos países aseguraban estar cerca de alcanzar un entendimiento.

El acuerdo que se discutía habría reducido de 25 a 15 por ciento los gravámenes para determinados vehículos canadienses y de 50 a 25 por ciento los correspondientes al acero y aluminio. Las diferencias sobre camiones medianos y pesados terminaron por convertirse en uno de los principales obstáculos.

Con el rompimiento, Trump elevó nuevamente la presión y pidió a fabricantes canadienses trasladar producción a Estados Unidos si quieren evitar las tarifas.

 

Canadá prepara una respuesta desde el 8 de septiembre

El primer ministro Mark Carney rechazó las últimas condiciones presentadas por Washington y sostuvo que Canadá no aceptaría un acuerdo que perjudicara sus intereses económicos.

Su gobierno dejó abierta la posibilidad de regresar a las negociaciones, pero defendió que cualquier entendimiento deberá respetar los intereses y la soberanía canadiense.

Mientras tanto, Canadá anunció que aplicará aranceles de represalia a productos estadounidenses desde el 8 de septiembre, bajo un esquema equivalente al valor de los gravámenes impuestos por Washington.

La respuesta llegará después de que Estados Unidos mantuviera tarifas de 50 por ciento sobre alrededor de 20 mil millones de dólares en exportaciones canadienses, una medida distinta de la nueva amenaza contra todos los automóviles y autopartes prevista para enero de 2027.

 

 

Fabricantes de autos resienten la nueva amenaza

La escalada comenzó a reflejarse inmediatamente en los mercados. Las acciones de fabricantes como Ford, General Motors, Stellantis, Toyota y Honda registraron retrocesos mientras los inversionistas evaluaban el impacto que tendría una nueva barrera comercial entre Estados Unidos y Canadá.

El problema para la industria es que la producción automotriz norteamericana funciona como una cadena regional altamente integrada. Componentes, materias primas y vehículos pueden cruzar la frontera varias veces antes de que una unidad quede terminada.

Por ello, los aranceles no necesariamente afectarían únicamente a fabricantes canadienses. También podrían incrementar costos de compañías instaladas en Estados Unidos que utilizan componentes producidos al norte de la frontera.

La incertidumbre también golpeó al dólar canadiense, que perdió terreno después de conocerse la nueva ofensiva arancelaria de Washington.

 

México observa una negociación que también toca al T-MEC

La tarifa anunciada por Trump no está dirigida contra México. Sin embargo, la ruptura entre Washington y Ottawa ocurre mientras el gobierno mexicano mantiene negociaciones propias con Estados Unidos y busca resolver diferencias en sectores estratégicos.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había señalado apenas el 21 de agosto que México esperaba conseguir resultados similares en varios aspectos a los que Canadá negociaba entonces con Washington. Entre las conversaciones mexicanas están el acero, aluminio y la integración de las cadenas de suministro de América del Norte.

La ruptura del diálogo canadiense modifica ahora ese escenario y añade incertidumbre a la revisión del T-MEC.

Estados Unidos rechazó en julio una extensión automática del tratado por otros 16 años, lo que mantiene abierto un esquema de revisiones anuales. Algunos asuntos más complejos, entre ellos las reglas de origen automotrices, podrían continuar negociándose durante 2027.

Así, el choque Trump-Carney deja de ser únicamente una disputa bilateral. El riesgo para México está en que una mayor fragmentación comercial complique las cadenas productivas que durante años han integrado fábricas y proveedores de los tres países.

 

El arancel de 50% aún no es un hecho consumado

Aunque Trump fijó una fecha y un porcentaje, la tarifa del 50 por ciento para automóviles, camiones y autopartes canadienses todavía debe tratarse como una amenaza anunciada y no como un gravamen que ya esté operando.

Al momento del anuncio todavía faltaban detalles sobre su implementación definitiva. Además, las posiciones de ambos gobiernos dejan abierta la posibilidad de que las negociaciones comerciales se reactiven antes del 1 de enero de 2027.

El escenario inmediato será la respuesta de Canadá programada para septiembre y cualquier intento de Washington y Ottawa por reconstruir un acuerdo antes de que la guerra comercial alcance de lleno a uno de los sectores más integrados de América del Norte.

 

 

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EU amenaza a Canadá con un impacto “devastador” por guerra comercial

Canadá igualará dólar por dólar los nuevos aranceles de EU mientras busca reducir su dependencia
Redacción | 24 Agosto, 2026
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La disputa comercial entre Canadá y Estados Unidos escaló después de que Ottawa rechazó las condiciones planteadas por Washington para alcanzar un nuevo acuerdo y anunció que responderá dólar por dólar a los aranceles de 50% impuestos por el gobierno de Donald Trump.

El enfrentamiento expone la principal vulnerabilidad canadiense: Estados Unidos continúa siendo el destino de más de siete de cada 10 exportaciones de mercancías de Canadá. Sin embargo, el gobierno de Mark Carney decidió asumir el costo de una posible confrontación antes que aceptar condiciones que considera perjudiciales para industrias estratégicas y para la autonomía comercial del país.

Canadá rompe negociaciones tras rechazar condiciones de Estados Unidos

Las conversaciones comerciales terminaron sin acuerdo el viernes 21 de agosto. El primer ministro Mark Carney ordenó a los negociadores canadienses regresar a Ottawa después de considerar que las nuevas exigencias estadounidenses eran económicamente desfavorables y ofrecían beneficios insuficientes para Canadá.

El gobierno canadiense había mostrado disposición para retirar parte de sus represalias en sectores como acero, aluminio y automóviles si Estados Unidos reducía de manera significativa sus propios aranceles.

También planteó posibles ajustes administrativos relacionados con productos estadounidenses, pero estableció límites sobre asuntos que considera estratégicos, entre ellos su sistema de gestión de oferta agrícola, las industrias nacionales y su capacidad para tomar decisiones comerciales independientes.

La negociación terminó cuando Ottawa concluyó que las nuevas condiciones presentadas por Washington modificaban el equilibrio del posible acuerdo y reducían los beneficios para la economía canadiense.

Trump aplica aranceles de 50% a productos canadienses

Estados Unidos activó aranceles adicionales de 50% sobre cerca de 20 mil millones de dólares en importaciones provenientes de Canadá.

Washington había anunciado las medidas desde julio bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, utilizada por la administración Trump para responder a prácticas comerciales canadienses que considera discriminatorias en sectores como automóviles, productos lácteos y bebidas alcohólicas.

La entrada en vigor de las tarifas fue aplazada temporalmente durante tres días mientras continuaban las negociaciones. La Casa Blanca trasladó finalmente su aplicación al 22 de agosto de 2026.

De acuerdo con los datos difundidos tras el fracaso de las conversaciones, los productos alcanzados por esta nueva ronda representan aproximadamente 5.5% de las exportaciones totales canadienses destinadas al mercado estadounidense.

Canadá responderá dólar por dólar desde septiembre

La reacción canadiense no será inmediata, pero ya tiene fecha.

Carney anunció que Canadá impondrá contraaranceles equivalentes al valor de las nuevas tarifas estadounidenses, con entrada en vigor el martes posterior al Día del Trabajo, es decir, el 8 de septiembre. El gobierno dará a conocer los detalles adicionales de las mercancías alcanzadas antes de su aplicación.

Entre los sectores que estarán en el centro de la respuesta aparecen productos vinculados con acero y lácteos estadounidenses, mientras Ottawa prepara medidas adicionales para respaldar a empresas y trabajadores expuestos al conflicto.

El movimiento convierte la disputa en un esquema de represalias: nuevos aranceles estadounidenses provocan tarifas canadienses por un monto equivalente.

 

 

Gobierno de Trump advierte daño “devastador” para Canadá

Washington respondió con una advertencia directa.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, sostuvo que Canadá tiene más que perder en una confrontación prolongada debido a su elevada dependencia comercial del mercado estadounidense.

Duffy calificó como poco realista la posibilidad de que Ottawa pueda imponerse en una guerra comercial contra Estados Unidos y pronosticó consecuencias “devastadoras” para la economía canadiense si mantiene el enfrentamiento. También anticipó que Canadá terminará regresando a la mesa de negociación.

Trump reforzó el mensaje al acusar nuevamente a Canadá de beneficiarse de su relación económica con Estados Unidos y de perjudicar durante años a productores estadounidenses mediante barreras comerciales.

Las diferencias económicas se suman a una relación política deteriorada desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.

Dependencia de EU es el mayor riesgo para Canadá

Los datos comerciales muestran por qué Washington considera que tiene una posición de ventaja.

En 2025, 71.7% de las exportaciones canadienses de mercancías tuvieron como destino Estados Unidos. Aunque el porcentaje cayó frente al 75.9% de 2024, el mercado estadounidense continúa teniendo un peso determinante para la economía canadiense.

El vínculo también es profundo dentro de las cadenas productivas. De los 922 mil millones de dólares canadienses en exportaciones originadas en la producción nacional durante 2024, 644 mil millones —70%— fueron enviados a Estados Unidos.

Sectores manufactureros están particularmente integrados. Sólo las empresas manufactureras canadienses enviaron mercancías por 324 mil millones de dólares canadienses al mercado estadounidense durante 2024. Parte importante de esos bienes contiene, además, insumos producidos en Estados Unidos.

Por ello, una escalada arancelaria puede golpear a compañías de los dos países y trasladar costos a cadenas de suministro y consumidores.

Canadá acelera estrategia para depender menos de Estados Unidos

La respuesta de Carney no se limita a imponer aranceles.

Desde 2025, Canadá intensificó una estrategia para diversificar sus mercados de exportación, fortalecer el comercio interno entre provincias y desarrollar nuevas relaciones económicas fuera de Estados Unidos.

Las cifras muestran algunos avances. Mientras las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos disminuyeron 5.8% durante 2025, las dirigidas hacia otros países aumentaron 17.2%.

El peso estadounidense en las exportaciones también retrocedió más de cuatro puntos porcentuales en un año, aunque la distancia con cualquier otro socio comercial sigue siendo considerable.

Carney ha defendido que la relación económica tradicional con Estados Unidos cambió y que Canadá debe aumentar su capacidad para resistir presiones externas mediante nuevos mercados, infraestructura y una economía interna más integrada.

 

Mark Carney.

 

Choque comercial pone a prueba una relación histórica

Canadá y Estados Unidos mantienen una de las relaciones comerciales más integradas del mundo. Esa misma integración aumenta las consecuencias potenciales de una guerra de aranceles.

Washington apuesta a que la dependencia canadiense obligará a Ottawa a regresar a negociar. Canadá, en cambio, pretende demostrar que puede soportar temporalmente el costo económico mientras acelera la diversificación de sus mercados.

El siguiente momento clave llegará el 8 de septiembre, cuando están programados los nuevos aranceles canadienses.

Hasta entonces, la disputa deja de concentrarse únicamente en cuánto se cobrará por importar determinados productos. El conflicto también pone en juego hasta dónde está dispuesto Canadá a ceder para conservar su acceso privilegiado al mercado estadounidense y cuánto costo económico aceptará para reducir esa dependencia.

 

 

En síntesis...

  • Estados Unidos aplica aranceles adicionales de 50% sobre cerca de 20 mil millones de dólares en productos canadienses.
  • Canadá abandonó las negociaciones después de considerar insuficientes y desfavorables las nuevas condiciones planteadas por Washington.
  • Mark Carney anunció una respuesta dólar por dólar a los gravámenes estadounidenses.
  • Los contraaranceles de Canadá están programados para entrar en vigor el 8 de septiembre.
  • El gobierno de Trump advirtió que una guerra comercial tendría consecuencias “devastadoras” para Canadá.
  • 71.7% de las exportaciones canadienses de mercancías se dirigieron a Estados Unidos durante 2025.
  • Canadá intenta reducir esa vulnerabilidad mediante nuevos mercados, comercio interno e inversión en sectores estratégicos.

 

 

*BC

Trump y Canadá no logran acuerdo; aranceles del 50% entran en vigor

Ottawa prepara represalias desde septiembre tras fracasar las negociaciones con Washington
Redacción | 22 Agosto, 2026
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La tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá escaló este sábado 22 de agosto después de que entraran en vigor aranceles adicionales de 50% sobre determinados productos canadienses, tras el fracaso de las negociaciones que buscaban evitar una nueva confrontación entre dos de las economías más integradas de América del Norte.

El gobierno del primer ministro Mark Carney respondió anunciando que aplicará nuevas represalias comerciales contra productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre, mientras las conversaciones con Washington quedaron suspendidas y, por ahora, no existen nuevas reuniones programadas.

El conflicto ocurre además en un momento sensible para México, debido a que los tres países atraviesan una etapa de negociaciones relacionadas con el T-MEC y Washington mantiene conversaciones paralelas con sus socios norteamericanos sobre automóviles, acero, aluminio y cadenas de suministro.

Trump activa los aranceles de 50% contra productos de Canadá

La administración de Donald Trump había anunciado desde julio aranceles adicionales de 50% contra determinados bienes canadienses bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930.

Las medidas abarcan grupos de productos relacionados con bebidas alcohólicas, lácteos y otras mercancías, con artículos que van desde vino y cemento hasta productos vinculados con el hockey. La Casa Blanca estableció además que los gravámenes alcanzan los bienes incluidos independientemente de que cumplan con las reglas de origen del T-MEC.

No todos los productos canadienses están incluidos. Las disposiciones excluyen, entre otros, energía, potasa, determinados minerales críticos y mercancías sujetas a otras medidas arancelarias estadounidenses.

El valor de las exportaciones afectadas ronda los 20 mil millones de dólares, de acuerdo con los datos disponibles tras la entrada en vigor de las tarifas. Entre las mercancías alcanzadas aparecen vino, muebles, lácteos, cemento, ropa, equipo para pesca y artículos de hockey.

Una prórroga de tres días no fue suficiente para cerrar el acuerdo

Los nuevos aranceles estuvieron a punto de entrar en vigor desde el 19 de agosto. Sin embargo, Trump concedió una pausa de tres días al asegurar que existían avances importantes en las conversaciones con Canadá.

Durante ese periodo, ambos gobiernos intentaron cerrar un entendimiento que pudiera reducir algunas de las barreras comerciales existentes. Entre los sectores involucrados estaban automóviles, acero y aluminio, áreas particularmente sensibles debido a la integración productiva entre ambos países.

Las negociaciones llegaron a contemplar una posible reducción de algunos aranceles estadounidenses y cambios en medidas canadienses contra productos procedentes de Estados Unidos.

Pero el acuerdo no llegó.

Las conversaciones terminaron sin una solución antes del vencimiento del plazo y Estados Unidos avanzó con los aranceles de 50%.

Canadá prepara represalias desde el 8 de septiembre

La respuesta de Ottawa fue elevar también la presión comercial.

El gobierno de Mark Carney anunció nuevos aranceles contra productos estadounidenses que comenzarán a aplicarse el 8 de septiembre y que alcanzarán mercancías de sectores como acero, electrónicos, lácteos, pulpa y papel, además de otros bienes.

Carney sostuvo que Canadá responderá de manera equivalente al impacto generado por las nuevas medidas estadounidenses y anunció también apoyos para las industrias canadienses afectadas.

El mandatario atribuyó el fracaso de las conversaciones a exigencias planteadas en la etapa final de la negociación que su gobierno consideró desfavorables para los intereses económicos del país.

La decisión coloca nuevamente a las dos economías en una dinámica de aranceles y contramedidas, después de que Canadá ya hubiera utilizado este mecanismo frente a decisiones comerciales estadounidenses anteriores.

Automóviles, acero y aluminio estuvieron en el centro de la negociación

Uno de los principales puntos de discusión fue el sector automotriz.

Antes del rompimiento, estaba sobre la mesa la posibilidad de que Estados Unidos redujera algunos de los gravámenes aplicados a vehículos fabricados en Canadá, además de posibles ajustes para el acero y el aluminio.

El mercado automotriz norteamericano funciona mediante cadenas de suministro que atraviesan repetidamente las fronteras de México, Estados Unidos y Canadá, por lo que cualquier modificación en aranceles y reglas de origen puede repercutir en fabricantes y proveedores instalados en los tres países.

Canadá mantiene desde 2025 aranceles de 25% sobre determinados vehículos estadounidenses como respuesta a medidas implementadas previamente por Washington.

Las diferencias en este sector fueron una de las razones por las que un acuerdo que parecía cercano terminó sin concretarse.

¿Qué pasa ahora con el T-MEC?

El nuevo enfrentamiento aparece en plena discusión sobre el futuro de la relación comercial de América del Norte.

El T-MEC permanece vigente, pero Estados Unidos rechazó en julio extender de inmediato el acuerdo por otros 16 años. Esto abrió la puerta a revisiones anuales, mientras el tratado puede continuar vigente hasta 2036 bajo el mecanismo establecido en el propio acuerdo.

Washington busca además acuerdos intermedios con Canadá y México para resolver algunos problemas comerciales durante 2026, mientras asuntos más complejos podrían extenderse hacia 2027.

Entre los temas que permanecen en discusión se encuentran las reglas de origen automotrices, acero, aluminio, condiciones laborales y cadenas de suministro regionales.

El choque entre Washington y Ottawa agrega presión a ese proceso porque demuestra que las negociaciones bilaterales pueden pasar rápidamente de posibles reducciones arancelarias a nuevas medidas comerciales.

 

 

México sigue negociando por separado con Estados Unidos

Para México, el conflicto tiene especial relevancia.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había señalado que México esperaba alcanzar resultados semejantes a algunos de los acuerdos que Estados Unidos y Canadá estaban negociando, particularmente en sectores industriales estratégicos.

México desarrolla sus propias conversaciones con Washington y ha sostenido que las negociaciones canadienses no representan una competencia entre los socios del T-MEC.

Entre los asuntos que México busca resolver están precisamente el acero, aluminio y la integración de cadenas productivas de América del Norte.

El fracaso del entendimiento canadiense modifica ahora el contexto en el que se desarrollan esas conversaciones, al mostrar que Washington está dispuesto a activar medidas arancelarias cuando considera que las negociaciones no responden a sus objetivos comerciales.

Washington y Ottawa quedan sin una nueva fecha para negociar

Tras varios días de reuniones intensas, el escenario cambió de forma abrupta.

Primero hubo una prórroga; después, expectativas de un posible acuerdo; finalmente, entraron en vigor los aranceles.

Con Canadá preparando ahora represalias desde septiembre, no existe por el momento una nueva ronda de conversaciones programada, por lo que la tensión podría mantenerse durante las próximas semanas.

El resultado deja a América del Norte frente a un escenario comercial más complejo: Estados Unidos y Canadá enfrentados nuevamente mediante tarifas, México negociando por separado con Washington y los tres países discutiendo al mismo tiempo el futuro de las reglas que sostienen una de las regiones productivas más integradas del mundo.

 

 

*BC

Canadá gana tres días: Trump aplaza aranceles del 50% mientras negocian acuerdo comercial

Los nuevos gravámenes debían comenzar este miércoles 19 de agosto, pero Washington decidió posponerlos hasta el sábado 22; Trump asegura que ya existe un acuerdo
Redacción | 19 Agosto, 2026
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Canadá evitó por ahora la entrada en vigor de aranceles estadounidenses del 50% sobre una amplia gama de productos, después de que el presidente Donald Trump anunció una pausa de tres días mientras Washington y Ottawa intentan cerrar un acuerdo comercial.

Las tarifas estaban programadas para comenzar este miércoles 19 de agosto, pero Trump informó que quedarán suspendidas durante tres días. Si no existe una nueva modificación, la nueva fecha límite será el 22 de agosto.

La decisión evita una escalada inmediata, pero no significa que los aranceles hayan sido eliminados. La negociación continúa y Canadá todavía enfrenta la posibilidad de que los gravámenes entren en vigor si ambos gobiernos no logran formalizar el entendimiento.

Trump dice que hay acuerdo; Canadá mantiene cautela

Trump aseguró que Estados Unidos y Canadá alcanzaron un acuerdo sujeto a la conclusión de documentos, argumento con el que justificó suspender temporalmente los nuevos aranceles.

La posición canadiense fue más prudente. El primer ministro Mark Carney confirmó que hubo avances sustanciales en las conversaciones, pero advirtió que todavía queda trabajo importante por hacer.

La diferencia en el tono resulta clave: Washington presenta el entendimiento como un acuerdo prácticamente alcanzado, mientras Ottawa evita dar por cerrada la negociación. Los detalles completos tampoco habían sido anunciados públicamente al cierre de las conversaciones del martes.

Los aranceles amenazan unos 20 mil millones de dólares en comercio

La nueva ronda de tarifas del 50% alcanzaría aproximadamente 20 mil millones de dólares en importaciones procedentes de Canadá, equivalentes a alrededor del 5.2% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos.

Entre los productos afectados figuran vino, muebles, lácteos, cemento, ropa, artículos para pesca y equipo de hockey, además de otros bienes. A diferencia de medidas anteriores, estas tarifas alcanzarían productos que normalmente reciben trato preferencial bajo el T-MEC.

Empresas canadienses habían advertido que los gravámenes podrían provocar pérdida de empleos y afectar especialmente a industrias dependientes del mercado estadounidense.

Autos, lácteos y alcohol traban las negociaciones

Entre los principales puntos de conflicto se encuentran el sector automotriz, el sistema canadiense de lácteos y las restricciones provinciales a bebidas alcohólicas estadounidenses. Washington acusa a Canadá de mantener condiciones que perjudican la entrada de productos de Estados Unidos.

El sector automotriz es especialmente sensible debido a las reglas utilizadas para calcular el contenido norteamericano de los vehículos y los posibles descuentos frente a otros aranceles estadounidenses. Canadá busca preservar la integración productiva entre Canadá, Estados Unidos y México.

La oficina del representante comercial estadounidense adelantó que el acuerdo en negociación incluiría mayor acceso al mercado canadiense para productos estadounidenses, compromisos de seguridad económica y disposiciones sobre comercio digital. Canadá todavía no había confirmado públicamente todos esos términos.

La disputa también presiona al T-MEC

El enfrentamiento comercial ocurre mientras los tres países de Norteamérica se preparan para decisiones importantes sobre el futuro del T-MEC.

Los nuevos aranceles son particularmente relevantes porque alcanzan mercancías que anteriormente podían obtener beneficios comerciales bajo el tratado, lo que aumenta la presión sobre Canadá y complica la discusión sobre las reglas que regirán el comercio regional.

La suspensión de tres días abre una pequeña ventana para evitar el choque, pero mantiene el riesgo intacto. La prueba definitiva llegará el 22 de agosto: para entonces Washington y Ottawa deberán haber convertido sus avances políticos en un acuerdo suficientemente sólido para impedir la aplicación de las tarifas.

 

 

*BC

 

Mark Carney advierte en Davos sobre la ruptura del orden mundial y llama a las potencias medias a actuar juntas

Mark Carney advirtió en Davos sobre la ruptura del orden mundial y llamó a las potencias medias a unirse frente al poder de Estados Unidos, China y Rusia.
Redacción | 21 Enero, 2026
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El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ofreció un discurso contundente en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, donde cuestionó el poder de las grandes potencias como Estados Unidos, China y Rusia, a las que acusó de “depredar” a los países más pequeños. En un contexto global marcado por conflictos y tensiones geopolíticas, el mandatario canadiense afirmó que el orden internacional basado en normas está roto y urgió a las potencias medias a unirse para no quedar subordinadas.

 

Carney alerta sobre el avance sin freno de las grandes potencias

Desde Davos, Mark Carney sostuvo que el mundo atraviesa “la ruptura del orden mundial” y que las grandes potencias actúan sin límites para beneficiar sus propios intereses. Según explicó, una sucesión de crisis financieras, sanitarias, energéticas y geopolíticas erosionó el sistema institucional que promovía la cooperación internacional.

“Si no estamos en la mesa, estamos en el menú”, advirtió el primer ministro canadiense, al describir cómo las potencias dominantes imponen condiciones a los países más débiles.

 

Canadá toma distancia de la hegemonía estadounidense

Aunque reconoció que Canadá se benefició históricamente de la hegemonía estadounidense, Carney afirmó que esa relación ya no ofrece garantías automáticas de prosperidad y seguridad. Aseguró que el mundo “ha dado un giro” y llamó a las potencias medias a defender un nuevo orden internacional sustentado en normas, derechos humanos y soberanía.

Para Carney, el antiguo sistema se sostenía parcialmente sobre una “ficción útil”, en la que las reglas se aplicaban de forma desigual y favorecían a los más poderosos.

 

El “poder de los sin poder” y el fin de la ficción

En uno de los pasajes centrales de su discurso, Mark Carney retomó el ensayo El poder de los sin poder, del disidente checo Václav Havel, para explicar cómo los sistemas injustos se mantienen porque muchos actores aceptan participar en rituales que saben falsos.

El mandatario canadiense comparó esa idea con el orden internacional actual, en el que muchos países continúan “viviendo dentro de la mentira” del beneficio mutuo, pese a que la integración económica se usa cada vez más como herramienta de coerción mediante:

  • Aranceles como presión política.

  • Uso del sistema financiero como instrumento de castigo.

  • Explotación de cadenas de suministro vulnerables.

 

 

 

Autonomía estratégica sin caer en un mundo de fortalezas

Carney reconoció que numerosos países buscan hoy mayor autonomía estratégica en energía, alimentos, minerales críticos y defensa. Sin embargo, advirtió que un mundo de fortalezas nacionales sería más pobre, frágil y menos sostenible.

Frente a ese riesgo, propuso compartir los costos de la soberanía mediante inversiones colectivas, estándares comunes y alianzas entre potencias medias, en lugar de un repliegue aislacionista.

 

El nuevo enfoque de Canadá: realismo basado en valores

El primer ministro explicó que Canadá adoptó lo que definió como un “realismo basado en valores”, una estrategia que combina principios con pragmatismo. En ese marco, reafirmó el compromiso canadiense con:

  • La soberanía y la integridad territorial de los Estados.

  • El respeto a los derechos humanos.

  • La prohibición del uso de la fuerza fuera del marco de la ONU.

Al mismo tiempo, reconoció que no todos los socios comparten esos valores y que el progreso internacional suele ser gradual.

 

Inversión interna y diversificación global

Carney detalló que su gobierno impulsa una profunda transformación interna para fortalecer la posición de Canadá en el mundo. Entre las principales medidas destacó:

  • Reducción de impuestos a ingresos y ganancias de capital.

  • Eliminación de barreras al comercio interprovincial.

  • Aceleración de un billón de dólares en inversiones en energía, inteligencia artificial y minerales críticos.

  • Duplicación del gasto en defensa hacia 2030.

En el plano internacional, Canadá firmó acuerdos comerciales y de seguridad en varios continentes y consolidó alianzas estratégicas con la Unión Europea, China, Catar y países de Asia y América Latina.

 

OTAN, Ucrania y soberanía ártica

El primer ministro reafirmó el compromiso “inquebrantable” de Canadá con el Artículo 5 de la OTAN y con la seguridad colectiva. Subrayó el apoyo canadiense a Ucrania y defendió la soberanía de Groenlandia, respaldando el derecho de sus habitantes y de Dinamarca a decidir su futuro.

En el Ártico, aseguró que Canadá fortalecerá su presencia junto a sus aliados para proteger los flancos norte y oeste de la Alianza Atlántica.

 

Un llamado a las potencias medias

En la parte final de su discurso, Mark Carney sostuvo que las potencias medias enfrentan una decisión clave: competir entre sí por el favor de los hegemones o unirse para construir un tercer camino basado en cooperación genuina.

“El viejo orden no va a volver. La nostalgia no es una estrategia”, afirmó, al insistir en que Canadá está dispuesto a liderar un esfuerzo conjunto para construir un sistema más justo, fuerte y honesto.

 

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