Canadá evitó por ahora la entrada en vigor de aranceles estadounidenses del 50% sobre una amplia gama de productos, después de que el presidente Donald Trump anunció una pausa de tres días mientras Washington y Ottawa intentan cerrar un acuerdo comercial.
Las tarifas estaban programadas para comenzar este miércoles 19 de agosto, pero Trump informó que quedarán suspendidas durante tres días. Si no existe una nueva modificación, la nueva fecha límite será el 22 de agosto.
La decisión evita una escalada inmediata, pero no significa que los aranceles hayan sido eliminados. La negociación continúa y Canadá todavía enfrenta la posibilidad de que los gravámenes entren en vigor si ambos gobiernos no logran formalizar el entendimiento.
Trump dice que hay acuerdo; Canadá mantiene cautela
Trump aseguró que Estados Unidos y Canadá alcanzaron un acuerdo sujeto a la conclusión de documentos, argumento con el que justificó suspender temporalmente los nuevos aranceles.
La posición canadiense fue más prudente. El primer ministro Mark Carney confirmó que hubo avances sustanciales en las conversaciones, pero advirtió que todavía queda trabajo importante por hacer.
La diferencia en el tono resulta clave: Washington presenta el entendimiento como un acuerdo prácticamente alcanzado, mientras Ottawa evita dar por cerrada la negociación. Los detalles completos tampoco habían sido anunciados públicamente al cierre de las conversaciones del martes.
Los aranceles amenazan unos 20 mil millones de dólares en comercio
La nueva ronda de tarifas del 50% alcanzaría aproximadamente 20 mil millones de dólares en importaciones procedentes de Canadá, equivalentes a alrededor del 5.2% de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos.
Entre los productos afectados figuran vino, muebles, lácteos, cemento, ropa, artículos para pesca y equipo de hockey, además de otros bienes. A diferencia de medidas anteriores, estas tarifas alcanzarían productos que normalmente reciben trato preferencial bajo el T-MEC.
Empresas canadienses habían advertido que los gravámenes podrían provocar pérdida de empleos y afectar especialmente a industrias dependientes del mercado estadounidense.
Autos, lácteos y alcohol traban las negociaciones
Entre los principales puntos de conflicto se encuentran el sector automotriz, el sistema canadiense de lácteos y las restricciones provinciales a bebidas alcohólicas estadounidenses. Washington acusa a Canadá de mantener condiciones que perjudican la entrada de productos de Estados Unidos.
El sector automotriz es especialmente sensible debido a las reglas utilizadas para calcular el contenido norteamericano de los vehículos y los posibles descuentos frente a otros aranceles estadounidenses. Canadá busca preservar la integración productiva entre Canadá, Estados Unidos y México.
La oficina del representante comercial estadounidense adelantó que el acuerdo en negociación incluiría mayor acceso al mercado canadiense para productos estadounidenses, compromisos de seguridad económica y disposiciones sobre comercio digital. Canadá todavía no había confirmado públicamente todos esos términos.
La disputa también presiona al T-MEC
El enfrentamiento comercial ocurre mientras los tres países de Norteamérica se preparan para decisiones importantes sobre el futuro del T-MEC.
Los nuevos aranceles son particularmente relevantes porque alcanzan mercancías que anteriormente podían obtener beneficios comerciales bajo el tratado, lo que aumenta la presión sobre Canadá y complica la discusión sobre las reglas que regirán el comercio regional.
La suspensión de tres días abre una pequeña ventana para evitar el choque, pero mantiene el riesgo intacto. La prueba definitiva llegará el 22 de agosto: para entonces Washington y Ottawa deberán haber convertido sus avances políticos en un acuerdo suficientemente sólido para impedir la aplicación de las tarifas.
*BC
