El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, convirtió el balance de una de las mayores operaciones militares de las primeras semanas de su Gobierno en una escena que abrió una fuerte polémica: apareció frente a los cuerpos de integrantes de las disidencias de las FARC muertos durante un bombardeo en Guaviare.
Las imágenes corresponden a los resultados de la Operación Azarías, ejecutada el 30 de agosto en el municipio de Miraflores contra el Frente Carolina Ramírez, estructura subordinada a Iván Mordisco. El balance actualizado por la Presidencia colombiana fue de 23 muertos, seis capturados y un menor recuperado, además de armas y material de guerra incautados.
La operación militar quedó rápidamente desplazada del centro de la conversación pública por la manera en que De la Espriella decidió comunicarla: el mandatario difundió un video en el que camina entre los cuerpos mientras presenta el resultado de la ofensiva acompañado por integrantes de la cúpula militar.

Operación Azarías golpeó al Frente Carolina Ramírez
La ofensiva comenzó la noche del 30 de agosto en la vereda Lagos del Dorado, en Miraflores, Guaviare. El objetivo era atacar al Frente Carolina Ramírez y alcanzar a su principal cabecilla, alias “Tigre” o “Pintado”.
El primer balance reportó ocho muertos, tres capturados y dos personas que manifestaron ser menores de edad. Con el avance de las operaciones terrestres y la identificación de los fallecidos, las cifras aumentaron.
Para el 2 de septiembre, De la Espriella informó que el saldo había llegado a 23 integrantes muertos y seis capturados. También confirmó la muerte de alias Tigre o Pintado, señalado como líder del Frente Carolina Ramírez y subordinado de Iván Mordisco.
Entre el material incautado fueron reportados 28 fusiles, cuatro ametralladoras, tres pistolas y explosivos, mientras uno de los menores recuperados quedó bajo protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
De la Espriella llevó el resultado militar a un video
El Gobierno no limitó la difusión del operativo a un comunicado o una conferencia.
De la Espriella apareció vestido con tonos militares y caminó entre los cuerpos mientras explicaba los resultados de la operación. Las imágenes también incorporaron escenas aéreas del ataque y mostraron parte del armamento decomisado.
El presidente presentó la ofensiva como un golpe contra la capacidad territorial de la estructura vinculada a Iván Mordisco y sostuvo que su Gobierno mantendrá las operaciones contra organizaciones armadas ilegales.
La Presidencia colombiana publicó además el balance oficial de la Operación Azarías, donde confirmó las cifras y la identificación de alias Tigre.
Petro y opositores cuestionaron la exhibición de los cuerpos
La difusión de las imágenes provocó reacciones inmediatas de dirigentes políticos y organizaciones que cuestionaron que los cuerpos fueran utilizados como parte de la comunicación presidencial.
El expresidente Gustavo Petro rechazó la escena y acusó a De la Espriella de convertir la muerte en un trofeo. También cuestionó el mensaje político construido alrededor de los fallecidos durante la operación.
El excandidato presidencial Iván Cepeda y otros opositores criticaron igualmente la presentación, mientras el congresista Daniel Monroy cuestionó el componente escénico del video.
La controversia no ha puesto en discusión solamente el resultado militar. También abrió un debate sobre cómo debe un Gobierno comunicar operaciones armadas y hasta dónde puede utilizar imágenes de personas muertas para reforzar un mensaje de seguridad.

Gobierno endurece ofensiva contra disidencias y otros grupos
La Operación Azarías forma parte de una estrategia militar que De la Espriella comenzó a ejecutar desde sus primeras semanas en el poder.
En alrededor de tres semanas, su Gobierno ordenó tres grandes bombardeos: uno contra el ELN en Catatumbo y dos contra estructuras disidentes de las antiguas FARC en Guaviare.
Azarías estuvo dirigida contra una estructura vinculada a Iván Mordisco, uno de los principales objetivos de las autoridades colombianas. El Gobierno sostiene que el Frente Carolina Ramírez participa en ataques contra la Fuerza Pública, actividades relacionadas con narcotráfico y reclutamiento de menores.
De la Espriella también ha dejado atrás varios de los espacios de negociación utilizados por el Gobierno anterior y ha colocado las operaciones militares entre los principales instrumentos para recuperar control territorial.
Bombardeos también abren discusión por menores reclutados
La nueva ofensiva enfrenta además un límite judicial relacionado con la presencia de niños y adolescentes reclutados por grupos armados.
Una jueza de Bogotá ordenó provisionalmente al Gobierno, al Ministerio de Defensa y a las Fuerzas Militares abstenerse de ejecutar bombardeos cuando exista información sobre menores reclutados o utilizados en los objetivos seleccionados.
La resolución llegó después de que se confirmara la muerte de al menos cuatro menores durante los primeros bombardeos realizados bajo la nueva administración. La orden también exige estudiar alternativas menos lesivas cuando exista información previa sobre su presencia.
La decisión no elimina las operaciones aéreas, pero obliga a incorporar medidas adicionales de protección cuando haya indicios de menores dentro de campamentos de organizaciones armadas.

El video deja una segunda batalla fuera del terreno militar
La Operación Azarías produjo uno de los golpes más fuertes de las primeras semanas del nuevo Gobierno colombiano contra las disidencias de las FARC.
Pero el resultado de 23 muertos y seis capturados quedó acompañado por otra disputa, esta vez política y comunicacional.
De la Espriella utilizó las imágenes para reforzar su estrategia de seguridad y transmitir que su Gobierno mantendrá una ofensiva abierta contra los grupos armados. Sus críticos, en cambio, cuestionaron que la exposición de cadáveres sea convertida en una herramienta de comunicación presidencial.
La confrontación contra las estructuras de Iván Mordisco continuará en el terreno. Al mismo tiempo, el video de Guaviare abrió un debate sobre los límites de la puesta en escena del poder militar cuando quienes aparecen en las imágenes ya están muertos.
*BC
