pescadores Chiapas

VIDEO. El costal que los salvó: pescadores resisten cinco días en altamar

Una ola hundió su lancha; una hielera los sostuvo y un costal permitió que la Marina los viera.
Redacción | 20 Agosto, 2026
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Primero fue la hielera. Después, un costal. Dos objetos comunes terminaron siendo decisivos para que Daniel Guerrero Martínez y José Luis Portelas Villegas regresaran vivos con sus familias después de cinco días a la deriva en el océano Pacífico, frente a las costas de Chiapas.

Los pescadores quedaron en el mar después de que una fuerte ola hundiera su embarcación. Sin lancha, prácticamente sin provisiones y lejos de tierra, se aferraron a una hielera y a unos bidones de combustible mientras esperaban que alguien pudiera encontrarlos.

La espera terminó el 19 de agosto a más de 240 kilómetros de la costa chiapaneca. Una aeronave que participaba en el operativo de búsqueda detectó a los náufragos después de que uno de ellos comenzara a ondear un costal para llamar la atención desde el aire.

 

Habían salido de Paredón para una jornada de pesca

Daniel y José Luis son originarios de Paredón, comunidad pesquera del municipio de Tonalá, Chiapas. Zarparon el jueves 13 de agosto para realizar sus actividades habituales en el Pacífico.

El último contacto con ellos ocurrió el viernes 14 de agosto. Cuando dejaron de responder por radio y no regresaron, la cooperativa pesquera a la que pertenecen pidió apoyo para iniciar su búsqueda.

En un primer momento participaron autoridades estatales, municipales y embarcaciones de la zona. Posteriormente, la Secretaría de Marina amplió el operativo con medios navales y aéreos.

Para entonces, los dos hombres ya enfrentaban una emergencia muy distinta.

 

 

Una ola los dejó únicamente con lo que flotaba

Según el testimonio de los sobrevivientes, durante la madrugada del sábado una ola golpeó la embarcación y la hundió rápidamente. Intentaron recuperar algunas pertenencias, pero en cuestión de segundos quedaron expuestos al mar.

Entre lo poco que permaneció flotando encontraron una hielera de gran tamaño y bidones de gasolina. Esos objetos se transformaron en su plataforma improvisada mientras el oleaje los alejaba cada vez más de la costa.

La hielera no era una lancha ni ofrecía protección real contra las condiciones del océano. Sin embargo, les permitió sostenerse sobre el agua durante los siguientes días.

El escenario se volvió más complicado porque, según José Luis, después del naufragio dejaron de tener acceso a comida y agua potable.

“Ningún alimento o agua hasta este miércoles”.

Ese fue el periodo que el pescador describió entre el momento en que quedaron a la deriva y el rescate del 19 de agosto. El dato corresponde al relato de los propios sobrevivientes, quienes posteriormente recibieron atención médica por deshidratación.

 

Cinco días esperando una señal en medio del Pacífico

Con el paso de las horas, el sol, la sed y el agotamiento comenzaron a debilitarlos. Daniel reconoció después del rescate que llegó a pensar que no volvería a ver a su familia.

Mientras ellos trataban de mantenerse a flote, la búsqueda crecía.

La Marina desplegó unidades bajo el concepto denominado Trinomio, formado por un buque, una embarcación interceptora y una aeronave. La combinación permite cubrir simultáneamente una mayor superficie marítima y fue utilizada para seguir el rastro de los pescadores.

Finalmente llegó la oportunidad que necesitaban.

 

 

Vieron una aeronave y comenzaron a ondear un costal

Después de permanecer días rodeados únicamente por mar, los pescadores observaron una aeronave. José Luis tomó un costal que tenían entre sus pertenencias y comenzó a agitarlo para conseguir que los tripulantes pudieran distinguirlos desde el aire.

La señal fue vista. La aeronave regresó hacia su posición y permitió confirmar que las dos personas buscadas continuaban con vida.

La localización ocurrió aproximadamente a 130 millas náuticas de las costas de Chiapas, equivalentes a 240.76 kilómetros. Una Patrulla Oceánica se desplazó entonces hasta el punto señalado para realizar las maniobras de recuperación.

Después de cinco días de incertidumbre, la espera había terminado.

 

 

De la hielera a un helicóptero de la Marina

Personal naval subió a los dos pescadores a la unidad y Sanidad Naval realizó una primera valoración médica. Posteriormente fueron trasladados en helicóptero hasta puerto para continuar con su atención.

En Puerto Chiapas pudieron reencontrarse con sus familiares. Los reportes posteriores señalaron que recibieron atención por deshidratación y desgaste físico tras los días que permanecieron expuestos en altamar.

Daniel aseguró después de regresar a tierra que la experiencia modificó su relación con un oficio al que había dedicado buena parte de su vida: ya no quiere volver a pescar y planea retirarse.

La historia terminó con dos hombres vivos y una secuencia difícil de imaginar al momento de zarpar: una ola que hundió su embarcación, una hielera convertida en flotador durante cinco días y un costal transformado en la señal que finalmente permitió encontrarlos.

 

 

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VIDEO. Dos pescadores sobreviven cinco días sobre una hielera en Chiapas

La Marina los encontró a 240 kilómetros de la costa después de que una ola hundió su embarcación
Redacción | 20 Agosto, 2026
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Una hielera terminó convirtiéndose en el único refugio de dos pescadores durante cinco días en altamar. Después del hundimiento de su embarcación frente a Chiapas, los hombres quedaron expuestos al sol, las corrientes y la falta de agua hasta que un operativo de la Secretaría de Marina consiguió localizarlos a unos 240 kilómetros de la costa.

Los pescadores habían salido desde Paredón, en el municipio de Tonalá, y mantuvieron comunicación por última vez el 14 de agosto. Al perder contacto con ellos, integrantes de su cooperativa solicitaron ayuda y comenzó una búsqueda que terminó el miércoles 19 con ambos sobrevivientes a salvo.

El caso adquiere una dimensión extraordinaria porque, tras quedar sin embarcación, la hielera que llevaban para trabajar les permitió mantenerse sobre la superficie del Pacífico hasta que fueron vistos por una aeronave.

Una ola hundió la embarcación en cuestión de segundos

Los dos hombres viajaban en la embarcación identificada en el reporte principal como Camaronera. Después de perder comunicación con tierra, una fuerte ola habría golpeado la nave durante la madrugada y provocado que se hundiera rápidamente.

Los pescadores apenas tuvieron tiempo para sujetarse a objetos que quedaron flotando. Entre ellos estaba una hielera, que terminó sosteniéndolos durante los siguientes días junto con algunos recipientes que pudieron recuperar tras el naufragio.

La situación se agravó porque no contaban con agua potable ni alimentos. Permanecer durante días expuestos al sol y al agua salada provocó deshidratación y un progresivo deterioro físico, mientras las corrientes los alejaban de la costa chiapaneca.

La búsqueda comenzó tras perder contacto el 14 de agosto

El último contacto con los pescadores se registró el viernes 14 de agosto, cuando todavía se encontraban mar adentro. Ante la falta de nuevas comunicaciones, la cooperativa pesquera a la que pertenecen pidió apoyo para localizarlos.

Las autoridades desplegaron recorridos aéreos y marítimos frente a Tonalá y ampliaron paulatinamente el área de búsqueda conforme pasaban las horas.

Daniel Guerrero Martínez y José Luis Portelas Villegas habían sido reportados como desaparecidos y los primeros operativos se concentraron en reconstruir la ruta seguida desde Bahía de Paredón. Antes del hallazgo, los rastreos ya se habían extendido decenas de millas mar adentro sin resultados positivos.

El desplazamiento de las corrientes terminó llevando a los pescadores mucho más lejos del punto inicial de búsqueda.

Marina aplicó un operativo de buque, interceptora y aeronave

La Vigésima Segunda Zona Naval, con sede en Puerto Chiapas, quedó a cargo del operativo de la Armada de México.

Para cubrir una superficie mayor, la Marina utilizó el denominado esquema de “trinomio”, compuesto por un buque, una embarcación interceptora y una aeronave. La combinación permitió rastrear desde el aire grandes extensiones del océano mientras unidades navales podían desplazarse hacia cualquier punto donde se produjera un avistamiento.

Este tipo de acciones forma parte del Sistema de Búsqueda y Rescate de la Armada de México, que mantiene capacidad permanente de respuesta ante emergencias marítimas mediante unidades de superficie, aéreas y terrestres. La Secretaría de Marina señala que el servicio funciona las 24 horas durante todo el año.

 

 

Un costal permitió que una aeronave los detectara

Después de cinco días de espera, el momento decisivo llegó cuando una aeronave pasó por la zona en la que flotaban.

Los sobrevivientes agitaron un costal para tratar de llamar la atención desde el aire. La maniobra funcionó: fueron detectados y se coordinó el envío de una unidad naval hacia su posición.

La Marina estableció que se encontraban aproximadamente a 130 millas náuticas de las costas de Chiapas, equivalentes a 240.76 kilómetros. La distancia muestra cuánto se habían alejado del litoral mientras permanecían a merced de las corrientes.

Una Patrulla Oceánica de la Armada de México llegó hasta el punto indicado y realizó las maniobras para subir a los pescadores y sacarlos finalmente del agua.

 

 

Cinco días sobre una hielera terminaron con un rescate aéreo

Una vez a bordo, personal de Sanidad Naval revisó el estado físico de los dos sobrevivientes.

Posteriormente fueron trasladados en helicóptero hasta Puerto Chiapas para continuar con la atención médica y después pudieron reencontrarse con sus familiares.

Los reportes posteriores señalaron que presentaban deshidratación, una consecuencia esperable después de varios días sin acceso normal a agua y alimentos y bajo exposición constante al ambiente marino.

La operación cerró una búsqueda que había comenzado con una embarcación desaparecida y terminó con una imagen difícil de anticipar: dos hombres encontrados vivos, cientos de kilómetros mar adentro, sostenidos por una hielera.

El objeto utilizado habitualmente para conservar la pesca terminó siendo, en esta ocasión, lo que les permitió permanecer a flote el tiempo suficiente para que las unidades de búsqueda alcanzaran su posición.

 

 

*BC