El jitomate es uno de los alimentos cotidianos que más interés ha generado en estudios sobre salud masculina debido a su contenido de licopeno, un pigmento natural con actividad antioxidante que también se encuentra en sandía, guayaba y otros frutos de tonos rojizos.
Las investigaciones han explorado especialmente su posible relación con la salud de la próstata y el riesgo de desarrollar cáncer. Los resultados apuntan a beneficios potenciales dentro de una alimentación saludable, aunque consumir jitomate no equivale a un tratamiento para enfermedades prostáticas.
El licopeno, el compuesto que concentra la atención
El color rojo característico del jitomate proviene en buena medida del licopeno, un carotenoide que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.
Esta propiedad ha llevado a estudiar su comportamiento frente a diferentes enfermedades, incluido el cáncer de próstata.
Un metaanálisis publicado en 2025, que reunió información de 121 estudios prospectivos, encontró una pequeña asociación entre una mayor ingesta de licopeno y un menor riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.
El hallazgo no significa que el jitomate pueda prevenir por sí mismo la enfermedad. La alimentación, genética, edad, actividad física, peso corporal y otros hábitos también influyen en el riesgo individual.
Qué relación tiene con el cáncer de próstata
Investigaciones previas también habían observado una tendencia semejante.
Un análisis que reunió decenas de estudios y cientos de miles de participantes encontró que quienes presentaban un mayor consumo o concentraciones más elevadas de licopeno mostraban un riesgo ligeramente menor de cáncer de próstata en comparación con quienes registraban niveles más bajos.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos mantiene un enfoque prudente: los estudios sobre tomate, licopeno y próstata han producido resultados favorables en algunos casos, pero no permiten utilizar este alimento como método de prevención o tratamiento.
La mejor manera de interpretar estos resultados es considerar al jitomate como parte de una alimentación equilibrada, no como un remedio aislado.
Jitomate y próstata agrandada no significan lo mismo que inflamación
Hablar de “desinflamar la próstata” puede generar confusión porque existen diferentes problemas que afectan esta glándula.
La prostatitis se caracteriza por inflamación o hinchazón, mientras que la hiperplasia benigna de próstata corresponde al crecimiento no canceroso de la glándula. El cáncer de próstata constituye una enfermedad distinta.
Aunque algunos estudios han investigado al licopeno en personas con hiperplasia benigna, los resultados disponibles no permiten afirmar que comer jitomate reduzca directamente el tamaño de la próstata.
Por ello, su valor se encuentra principalmente en su contenido nutricional y antioxidante dentro de un patrón de alimentación saludable.
Cocinar el jitomate puede ayudar a absorber más licopeno
Una particularidad del licopeno es que el organismo puede aprovecharlo mejor cuando el jitomate ha sido cocinado o procesado.
El calor modifica la estructura del fruto y facilita la liberación del carotenoide. Por esta razón, preparaciones como salsa casera, puré, jitomate asado o cocido pueden proporcionar licopeno de una forma más accesible para el organismo.
Además, al tratarse de un compuesto liposoluble, acompañarlo con una pequeña cantidad de grasa saludable, como aceite de oliva, puede favorecer su absorción.
Esto convierte a preparaciones sencillas de la cocina diaria en una alternativa práctica para incorporar este antioxidante sin recurrir necesariamente a suplementos.
No es necesario consumirlo en suplementos
El interés científico por el licopeno también ha llevado a comercializar suplementos, pero los estudios no han demostrado que proporcionen los mismos beneficios asociados con una dieta rica en vegetales.
Por eso, el enfoque más recomendable sigue siendo obtenerlo a través de alimentos.
El jitomate también aporta agua, vitaminas y otros compuestos vegetales que no están presentes de la misma manera en una cápsula.
Cuándo poner atención a la próstata
Problemas para comenzar a orinar, flujo débil, aumento de la frecuencia urinaria, sensación de no vaciar completamente la vejiga o molestias persistentes pueden estar asociados con diferentes alteraciones de la próstata.
La alimentación saludable puede contribuir al bienestar general, pero estos síntomas deben evaluarse médicamente para determinar su causa.
Incluir jitomate cocinado, frutas, verduras y grasas saludables dentro de la dieta puede aportar nutrientes valiosos y forma parte de las recomendaciones generales para mantener una buena salud.
El licopeno ofrece una línea de investigación interesante para la próstata y el cáncer, pero su principal fortaleza sigue siendo más sencilla: integrar un alimento nutritivo y accesible a una dieta variada.
*ARD
