“Cada día es como un mes”: civiles en Teherán narran el impacto de la guerra en Irán
La capital iraní vive una de las etapas más tensas de su historia reciente. Desde el 28 de febrero, Teherán se encuentra bajo una intensa ofensiva militar impulsada por Estados Unidos e Israel, cuyo objetivo declarado es debilitar al régimen islámico.
Sin embargo, la realidad dentro del país muestra una situación mucho más compleja. Aunque los ataques se dirigen principalmente contra objetivos militares y políticos, numerosas zonas urbanas han sufrido daños colaterales.
Habitantes de la capital describen una ciudad marcada por explosiones constantes, escasez de alimentos y un fuerte control de las fuerzas de seguridad.
Uno de ellos es Salar, nombre ficticio utilizado para proteger su identidad. Desde su casa en la capital iraní ha escuchado múltiples bombardeos desde que comenzó la operación militar.
“El número de explosiones y la destrucción es increíble”, relató al describir el impacto que han tenido los ataques en la vida diaria de los ciudadanos.
La ofensiva militar que cambió el escenario político en Irán
La operación militar comenzó con una serie de ataques coordinados contra instalaciones estratégicas del gobierno iraní. Durante la primera fase de la ofensiva murió el líder supremo del país, el ayatolá Ali Khamenei.
La muerte del líder, quien gobernó la república islámica durante más de treinta años, provocó una profunda crisis política y aumentó la incertidumbre sobre el futuro del país.
Desde entonces, las fuerzas militares de Estados Unidos e Israel han continuado lanzando ataques aéreos contra instalaciones vinculadas con el aparato militar iraní.
No obstante, varias zonas residenciales han resultado afectadas por las explosiones.
Esta situación ha generado preocupación entre organizaciones internacionales por el impacto humanitario del conflicto.
Ataque a escuela provoca indignación internacional
Uno de los incidentes más trágicos ocurrió cuando un bombardeo impactó una escuela primaria en la ciudad de Minab.
Las autoridades iraníes informaron que al menos 160 personas murieron en el ataque, la mayoría niñas que se encontraban dentro del edificio.
El hecho provocó indignación internacional y abrió un debate sobre los riesgos que enfrentan los civiles durante las operaciones militares.
La Casa Blanca señaló que investigará lo ocurrido y reiteró que las fuerzas estadounidenses no tienen como objetivo atacar a la población civil.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos sostienen que el número de víctimas sigue aumentando.
De acuerdo con datos de la Agencia de Protección de Derechos Humanos (HRNA), más de 1.100 civiles han muerto desde que comenzaron los bombardeos.
La vida diaria en una ciudad bajo ataque
Para los habitantes de Teherán, la guerra se ha convertido en una experiencia cotidiana.
Las explosiones se escuchan con frecuencia y muchas personas viven con la incertidumbre de no saber cuándo ocurrirá el siguiente ataque.
Salar explicó que uno de los bombardeos más recientes hizo temblar su vivienda.
La onda expansiva fue tan fuerte que decidió mantener las ventanas abiertas para evitar que el vidrio se rompiera.
“Cada día es como un mes”, afirmó al describir la sensación de vivir bajo ataques constantes.
El residente considera que la intensidad de los bombardeos supera incluso episodios de violencia vividos anteriormente en el país.
Escasez y aumento de precios
Además del peligro de los ataques, los ciudadanos enfrentan problemas económicos derivados del conflicto.
Muchos comercios han cerrado sus puertas y los productos básicos se han vuelto más difíciles de conseguir.
Un estudiante de 25 años que vive en Teherán explicó que los precios de alimentos como huevos y papas han aumentado considerablemente.
Asimismo, las filas para comprar pan o gasolina se han vuelto cada vez más largas.
“Las filas son impresionantes”, señaló al describir la situación.
Aunque algunos supermercados y panaderías continúan abiertos, la disponibilidad de productos es cada vez más limitada.
Por ello, muchas familias han comenzado a almacenar alimentos ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue.
Una ciudad vigilada por fuerzas de seguridad
Mientras continúan los ataques, el gobierno iraní ha reforzado la presencia de fuerzas de seguridad en la capital.
Habitantes de la ciudad aseguran que existen numerosos puestos de control en distintas zonas.
Las autoridades buscan prevenir posibles protestas tras la muerte del líder supremo.
Durante las primeras horas después de la noticia, algunos ciudadanos salieron a las calles para celebrar.
Sin embargo, la presencia policial aumentó rápidamente.
“Ahora hay policías en cada esquina”, relató el estudiante.
Además, cualquier persona que salga de su casa debe justificar el motivo de su desplazamiento.
La vigilancia permanente ha generado un clima de tensión entre la población.
Amenazas contra manifestantes
Los ciudadanos también denuncian que el gobierno ha enviado mensajes directos a la población para advertir sobre posibles protestas.

Salar explicó que muchas personas recibieron notificaciones en sus teléfonos móviles.
En esos mensajes se afirma que quienes participen en manifestaciones serán considerados colaboradores de Israel.
Según el residente, el tono de las advertencias sugiere que las autoridades podrían responder con violencia.
Esto ha provocado temor entre quienes desean expresar su descontento con el régimen.
A pesar de ello, algunos ciudadanos continúan esperando un momento en el que puedan salir a protestar.
Ataques se extienden a otras ciudades
La ofensiva militar no se limita a la capital.
Varias ciudades iraníes han sido alcanzadas por bombardeos.
Kaveh, otro ciudadano que habló con la BBC bajo un nombre ficticio, vive en Zanjan, una ciudad ubicada a unos 275 kilómetros de Teherán.
Durante los primeros días de la guerra, explicó, los ataques fueron intensos.
“Los aviones de combate sobrevuelan constantemente”, relató.
Kaveh recordó que el cielo se cubrió de humo procedente de las zonas atacadas.
La imagen le resultó impactante.
La describió como “hermosa y aterradora al mismo tiempo”.
Familias abandonan la capital
Ante la escalada de violencia, muchas personas han decidido abandonar Teherán.
Salar explicó que envió a sus padres al norte del país para mantenerlos alejados de los ataques.
Sin embargo, reconoció que no sabe qué ciudades son realmente seguras.
Su casa se encuentra cerca de instalaciones militares que han sido blanco de bombardeos.
Cada día más familias intentan salir de la capital.
No obstante, algunas personas no tienen esa posibilidad.
Por ejemplo, una amiga de Salar no puede trasladar a su abuela enferma, lo que la obliga a permanecer en la ciudad.
Internet restringido y aislamiento informativo
Otro problema importante para los iraníes es la restricción del acceso a internet.
El gobierno ha limitado la conectividad en varias regiones del país.
Esto dificulta que las personas se comuniquen con familiares o accedan a información independiente.
Kaveh explicó que su conexión se interrumpió durante los primeros ataques y permaneció sin servicio durante dos días.
Para superar el bloqueo, muchos ciudadanos utilizan redes privadas virtuales conocidas como VPN.
Estas herramientas permiten acceder a páginas web bloqueadas.
Sin embargo, la conexión suele ser inestable.
Cuando logra conectarse, Kaveh intenta ayudar a amigos que viven fuera del país a comunicarse con sus familiares.
Reacciones divididas tras la muerte del líder supremo
La muerte del ayatolá generó reacciones diversas entre la población.
Algunas personas celebraron el hecho en las calles, mientras que otras participaron en manifestaciones de duelo organizadas por el gobierno.
Kaveh confesó que al principio no podía creer la noticia.
Durante años imaginó ese momento como un evento liberador.
No obstante, la realidad fue diferente.
“Pensé que sería un momento de felicidad, pero no lo fue”, explicó.
El residente asegura que la muerte del líder no borra décadas de sufrimiento que muchos iraníes han experimentado.
Incertidumbre sobre el futuro del país
Mientras la guerra continúa, los ciudadanos intentan imaginar qué ocurrirá en el futuro.
Salar considera que el conflicto cambiará profundamente la vida de millones de personas.
“Dudo que alguno de nosotros vuelva a ser el mismo”, afirmó.
También criticó a quienes apoyan las acciones militares desde el extranjero sin comprender la realidad que enfrentan los civiles.
A pesar de la incertidumbre, algunos ciudadanos mantienen la esperanza de que la crisis conduzca a cambios políticos en Irán.
Kaveh explicó que su esperanza no ha disminuido.
“Tal vez la guerra no termine tan rápido como pensamos”, señaló.
Sin embargo, cree que la situación podría abrir una oportunidad para construir un futuro diferente.
“No sé qué pasará después de esta operación, pero al menos todavía existe una oportunidad para la vida y para el mañana”, concluyó.
Con información de BBC
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