Rascacielos y libre mercado en Gaza: el plan de Trump mientras la Franja sufre hambre
En plena crisis humanitaria, la Administración de Donald Trump presentó en el Foro Económico Mundial de Davos su plan de reconstrucción de Gaza, bautizado como “Nueva Gaza”. El proyecto fue presentado por Jared Kushner, asesor para Oriente Medio y yerno de Trump, quien defendió la iniciativa como una oportunidad única para crear un polo de inversión en la región.

Las diapositivas mostraban torres residenciales, hoteles frente al mar, un aeropuerto en la frontera con Egipto y un gran puerto mediterráneo. Según Kushner, la reconstrucción se desarrollaría de sur a norte, comenzando en áreas bajo control militar israelí.



Condiciones restrictivas del proyecto estadounidense
El plan está condicionado al desarme completo de Hamás y al control total de Israel sobre Gaza. Esto limita la reconstrucción a zonas donde vive poca población civil, dejando de lado a millones de desplazados que siguen sobreviviendo en condiciones extremas.
Además, no se han detallado elementos esenciales como la reubicación temporal de los habitantes, la compensación por viviendas destruidas ni la gestión de los derechos de propiedad sobre los terrenos destinados a nuevos desarrollos.


Sin claridad financiera ni compromiso internacional
Aunque se promociona como una oportunidad para inversores, el proyecto no especifica quién financiará la reconstrucción ni cómo se retirarán los escombros que cubren Gaza. Kushner mencionó que próximamente habrá una conferencia en Washington para anunciar aportaciones privadas, pero no ofreció cifras ni plazos.
El enfoque principal sigue siendo la proyección de infraestructura de lujo, mientras que las necesidades básicas de los más de dos millones de gazatíes no encuentran solución inmediata.
Gaza: supervivencia entre ruinas y hambre
Mientras en Davos se discuten rascacielos, en Gaza la vida sigue marcada por la escasez y el desplazamiento. En barrios como Al Mawasi, familias rebuscan en vertederos para calentarse y alimentarse. Sanaa Salah, madre de seis hijos, contó: “Ni siquiera podemos tomar una taza de té”.
A pesar de un alto el fuego, los bombardeos israelíes continúan cobrando vidas de civiles y periodistas. Los campamentos de desplazados albergan a cientos de miles de personas en tiendas de campaña o edificios semiderruidos, con acceso limitado a alimentos y asistencia humanitaria.
Según Naciones Unidas, más de un millón y medio de personas en Gaza sufren inseguridad alimentaria, y solo una parte de los campamentos recibe ayuda de forma regular.

Con información de Huff Spot
*BC
