Puede comenzar como una molestia pequeña: ardor al final del día, sensación de arenilla, ojos rojos o visión que se vuelve borrosa después de varias horas frente a la computadora. Aunque muchas personas lo atribuyen al cansancio, estos síntomas también pueden aparecer cuando la película lagrimal deja de proteger correctamente la superficie ocular.
La enfermedad de ojo seco ocurre cuando no se producen suficientes lágrimas, estas se evaporan demasiado rápido o no funcionan correctamente. Y algunos hábitos cotidianos pueden favorecer precisamente esa pérdida de estabilidad.
Mirar el celular durante horas y casi no parpadear
Uno de los hábitos más comunes está frente a nuestros ojos todos los días.
Cuando una persona se concentra en una computadora, tableta o teléfono puede parpadear con menor frecuencia. Esto deja la superficie ocular expuesta durante más tiempo y facilita que las lágrimas se evaporen. El National Eye Institute incluye el uso prolongado de pantallas entre los factores capaces de favorecer el ojo seco.
El problema no termina ahí. Las investigaciones sobre dispositivos digitales también han detectado parpadeos incompletos, en los que los párpados no llegan a cerrarse totalmente. En consecuencia, la lágrima no se distribuye de manera uniforme sobre todo el ojo.
Trabajar durante horas sin apartar la vista
La concentración continua puede hacer que una persona permanezca largos periodos mirando una pantalla prácticamente sin descanso.
Realizar pausas periódicas permite relajar el esfuerzo visual y recuperar un patrón de parpadeo más natural. El consenso científico sobre fatiga visual digital considera que mejorar el parpadeo, optimizar el ambiente de trabajo y realizar descansos regulares son medidas que pueden ayudar.
No significa que dejar de mirar la pantalla durante unos segundos “cure” el ojo seco, pero sí puede reducir algunos de los factores que agravan las molestias durante las jornadas prolongadas.
Tener la pantalla demasiado arriba
Hasta la altura del monitor puede hacer diferencia.
Cuando una pantalla está colocada muy arriba, los párpados permanecen más abiertos para mantener la mirada elevada. Esto incrementa la superficie ocular expuesta al ambiente y puede facilitar la evaporación de la película lagrimal.
Las investigaciones sobre el uso de dispositivos digitales han relacionado los ángulos altos de visualización con una mayor apertura palpebral y con alteraciones de la superficie ocular.
Colocar el monitor ligeramente por debajo del nivel de los ojos permite mantener una apertura menor mientras se trabaja.
Pasar el día bajo el aire acondicionado
Una corriente de aire directamente sobre el rostro puede convertirse en un enemigo silencioso.
Aire acondicionado, ventiladores, viento y ambientes demasiado secos favorecen que las lágrimas se evaporen con mayor rapidez. Por eso, una persona puede sentir molestias incluso aunque produzca una cantidad aparentemente suficiente de lágrima.
El National Eye Institute recomienda evitar, cuando sea posible, la exposición directa al viento y al aire acondicionado, y recurrir a un humidificador cuando el ambiente interior tiene poca humedad.
Permanecer en lugares con humo
El humo también puede agravar la irritación.
Pasar tiempo en ambientes con humo puede acelerar la sequedad de la superficie ocular y empeorar ardor, enrojecimiento o sensación de cuerpo extraño. El humo aparece entre las exposiciones ambientales que las autoridades oftalmológicas recomiendan evitar en personas con ojo seco.
La combinación puede ser todavía más incómoda cuando se suma a varias horas de pantalla y aire acondicionado.
Seguir usando lentes de contacto aunque los ojos molesten
Los lentes de contacto forman parte de los factores asociados con una mayor probabilidad de presentar ojo seco.
Eso no significa que todas las personas que los utilizan desarrollarán el problema, pero continuar usándolos mientras existe ardor, irritación o resequedad persistente puede justificar una revisión oftalmológica para comprobar el estado de la superficie ocular y valorar el tipo y tiempo de uso de los lentes.
Pensar que unas gafas de luz azul resolverán todo
Las pantallas sí pueden favorecer molestias oculares, pero culpar únicamente a la luz azul puede desviar la atención de factores más importantes.
La revisión de la Tear Film & Ocular Surface Society sobre entornos digitales concluyó que los filtros de luz azul no han demostrado ser una estrategia eficaz para controlar la fatiga visual digital. La evidencia apunta más hacia el parpadeo, los descansos, la corrección visual adecuada y las condiciones del entorno.
Ignorar durante meses el ardor y la visión borrosa
El ojo seco puede provocar ardor, sensación de raspadura, enrojecimiento, sensibilidad a la luz y visión borrosa. Aunque muchos casos son leves, las molestias persistentes no deberían normalizarse.
El National Eye Institute advierte que un ojo seco severo que permanece sin tratamiento puede llegar a afectar la córnea, la capa transparente situada en la parte frontal del ojo.
Las lágrimas artificiales constituyen uno de los tratamientos más habituales para casos leves, pero la actualización TFOS DEWS III recalca que el ojo seco es una enfermedad multifactorial y su manejo depende del mecanismo involucrado en cada persona.
Cambiar algunos hábitos no sustituye una valoración médica cuando existen síntomas persistentes, pero parpadear mejor, descansar de las pantallas, evitar corrientes directas de aire y reducir la exposición al humo puede eliminar varios factores cotidianos que contribuyen a mantener los ojos irritados.
*ARD
