La posibilidad de que la cerveza, las sopas instantáneas, los embutidos y las salsas paguen más impuestos en 2027 comenzó a tomar forma en la Cámara de Diputados. Legisladores de la Comisión de Hacienda analizan modificar el tratamiento fiscal de estos productos con dos objetivos: aumentar la recaudación y utilizar los impuestos como una herramienta para desalentar determinados consumos.
En el caso de la cerveza, la propuesta calcula una carga adicional equivalente a entre 60 centavos y un peso por unidad, dependiendo de su precio y presentación. Para los alimentos procesados, el planteamiento es distinto: se busca gravar aquellos que superen los parámetros sanitarios de sodio y que pueden portar el sello frontal de “EXCESO SODIO”.
La diferencia es importante porque ninguna de las dos medidas está aprobada todavía. No existe una regla que obligue desde ahora a subir un peso el precio de cada cerveza ni una cuota definida para una sopa instantánea, salchichas o una botella de salsa.
¿La cerveza realmente costaría un peso más?
No necesariamente.
La propuesta presentada por la diputada Vanesa López plantea ajustar el impuesto para obtener entre 60 centavos y un peso adicional por cerveza, de acuerdo con su precio y presentación. El cálculo corresponde a la carga tributaria estimada y no significa automáticamente que el consumidor encontrará exactamente ese aumento en el anaquel.
El precio final dependería de la forma en que quede redactada una eventual reforma y de cuánto del nuevo costo fiscal sea trasladado por productores, distribuidores y comercios.
El cálculo legislativo estima que el cambio podría generar aproximadamente 6 mil 500 millones de pesos adicionales. Bajo el escenario expuesto en la Comisión de Hacienda, los ingresos considerados pasarían de 140 mil 586 millones a unos 147 mil 37 millones de pesos, un aumento cercano a 4.6%.
La cerveza ya paga 26.5% de IEPS
El debate tampoco implica crear por primera vez un impuesto para la cerveza.
Actualmente, la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios establece una tasa de 26.5% para bebidas alcohólicas y cerveza con graduación de hasta 14 grados G.L. Las bebidas con graduaciones mayores enfrentan tasas superiores.
Consultar la Ley vigente del IEPS
La discusión para 2027 busca aumentar la carga fiscal que ya existe. Los legisladores argumentan que la cerveza concentra alrededor de 93.1% del volumen de bebidas alcohólicas comercializadas en México, pero aporta aproximadamente 63.3% de la recaudación del IEPS de ese mercado.
En contraste, los destilados representan cerca de 6.3% del volumen y generan 33.3% del impuesto, mientras el vino concentra apenas 0.6% del mercado y alrededor de 3.5% de la recaudación.
Sopas y embutidos entran en la discusión
El segundo cambio tendría un impacto más amplio en alimentos procesados.
La Comisión de Hacienda analiza establecer un gravamen extrafiscal para productos con exceso de sodio. Entre los ejemplos mencionados aparecen sopas instantáneas, salsas, aderezos y embutidos que superen los límites sanitarios establecidos.
Aquí todavía existe una diferencia fundamental frente a la propuesta para la cerveza: no se ha definido cuánto pagaría cada producto.
Por ahora existe una estimación global. El presidente de la Comisión de Hacienda, Carol Antonio Altamirano, calculó que el gravamen podría representar alrededor de 12 mil millones de pesos adicionales de recaudación. También señaló que quedarían fuera los productos considerados dentro de la canasta básica.
Si se suman esa estimación y los 6 mil 500 millones proyectados para la cerveza, ambos ajustes tendrían un potencial cercano a 18 mil 500 millones de pesos adicionales, siempre que las propuestas prosperen bajo los supuestos actualmente estudiados.
El sello “EXCESO SODIO” podría convertirse en referencia
La propuesta sobre alimentos busca relacionar la política fiscal con el etiquetado sanitario.
Los diputados estudian utilizar como referencia los productos que excedan los parámetros permitidos de sodio y que actualmente deben llevar advertencias frontales. La intención planteada es que el impuesto no solamente genere recursos, sino que también contribuya a reducir el consumo de alimentos asociados con riesgos para la salud.
Eso no significa que todos los productos procesados vayan a pagar automáticamente un nuevo IEPS. La lista, los límites aplicables, las excepciones y la cuota todavía tendrían que definirse.
México ya utiliza el IEPS sobre determinados alimentos no básicos, aunque bajo un criterio diferente: su densidad calórica. El nuevo planteamiento abriría la puerta a incorporar el exceso de sodio como otra variable fiscal.
¿Cuándo se decidirá el impuesto para 2027?
La propuesta nació de los trabajos realizados dentro de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y no corresponde todavía a una medida aprobada por el Congreso.
El propio presidente de la Comisión precisó que el planteamiento fue elaborado por diputados y grupos de trabajo, por lo que aún debe convertirse en una propuesta formal y superar la discusión legislativa.
Así, hablar hoy de “un peso más por cada cerveza” describe el efecto estimado de una propuesta, no un aumento vigente. Lo mismo ocurre con las sopas instantáneas, embutidos y salsas: están en la mira de los legisladores, pero todavía no existe una cuota aprobada para esos productos.
Lo que sí anticipa la discusión es un frente fiscal que podría sentirse directamente en productos de consumo cotidiano durante 2027 y que, de prosperar, buscaría combinar mayor recaudación con objetivos de salud pública.
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