Para algunas personas, basta con unos minutos en automóvil, autobús, avión o barco para que aparezcan sudoración, sensación de calor, mareo, náuseas y finalmente vómito. El problema, conocido como mareo por movimiento o cinetosis, ocurre cuando el cerebro recibe información contradictoria sobre cómo se está moviendo el cuerpo.
La buena noticia es que no todas las soluciones requieren medicamentos. Mirar hacia el horizonte, evitar leer o fijar la vista en el teléfono, reducir los movimientos de la cabeza y dormir bien antes del viaje son algunas de las medidas con respaldo científico. Para quienes presentan síntomas más intensos también existen medicamentos, y desde finales de 2025 Estados Unidos cuenta con una nueva alternativa específica para prevenir el vómito provocado por movimiento.
¿Por qué mirar el celular puede hacer que te marees?
La explicación más aceptada es la llamada teoría del conflicto sensorial. El oído interno detecta aceleraciones, curvas o balanceos, mientras que los ojos pueden estar viendo una pantalla, un libro o el interior aparentemente inmóvil de un vehículo. El cerebro recibe entonces señales que no coinciden con el movimiento que esperaba percibir.
Por eso, una de las estrategias más sencillas consiste en mirar una referencia estable en el exterior, como el horizonte o la carretera. También se recomienda evitar tareas visuales intensas durante el trayecto y disminuir los movimientos innecesarios de la cabeza.
La susceptibilidad tampoco es igual para todos. El mareo por movimiento suele aumentar durante la infancia y alcanza su mayor frecuencia aproximadamente entre los 7 y 12 años. Las personas con antecedentes de migraña, vértigo o trastornos vestibulares también presentan mayor predisposición, mientras estudios con gemelos estiman que factores genéticos podrían explicar entre 55% y 70% de las diferencias individuales.
Qué puedes hacer antes y durante el viaje
Dormir bien antes de salir puede marcar diferencia, ya que la privación de sueño puede empeorar el mareo. El CDC también recomienda evitar alcohol y nicotina cuando una persona sabe que estará expuesta a movimientos que suelen provocarle síntomas.
En viajes ocasionales, elegir una posición donde se perciba menos movimiento también puede ayudar. Otra estrategia es la habituación, mediante la cual el organismo aprende progresivamente a tolerar determinados patrones de movimiento después de exposiciones repetidas. El CDC la considera la contramedida más efectiva, aunque requiere tiempo y no resulta práctica para todos los viajeros.
Cuando estas medidas no son suficientes, existen medicamentos tradicionales como dimenhidrinato, meclizina y escopolamina para determinados casos. Su eficacia suele ser mayor cuando se administran antes de que comience el movimiento, ya que una vez iniciados los síntomas puede ralentizarse el vaciamiento gástrico y reducirse la absorción de los medicamentos orales.
Nereus: una nueva opción para prevenir el vómito
El 30 de diciembre de 2025, la FDA aprobó en Estados Unidos Nereus (tradipitant) para prevenir el vómito inducido por movimiento en adultos. Se trata de un antagonista del receptor neuroquinina-1, o NK-1, y es un medicamento de prescripción.
Su aprobación se apoyó en dos estudios aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo realizados durante viajes en barco. En conjunto participaron 681 adultos: 365 en el primer ensayo y 316 en el segundo.
Los resultados mostraron una reducción clara del vómito. En el primer estudio, vomitó el 44% del grupo placebo, frente al 20% de quienes recibieron 85 mg y al 18% de quienes recibieron 170 mg. En el segundo ensayo, la proporción fue de 38% con placebo, frente a 18% y 10%, respectivamente.
El nuevo medicamento no elimina todos los síntomas
El resultado requiere una precisión importante: Nereus fue aprobado para prevenir el vómito, no para eliminar por completo el mareo por movimiento. En los dos ensayos, las diferencias en la intensidad máxima de las náuseas frente al placebo no alcanzaron significación estadística. Además, los estudios no evaluaron su eficacia para tratar náuseas o vómitos una vez que ya habían comenzado.
Entre los efectos adversos más frecuentes se encontraron somnolencia, dolor de cabeza y fatiga. La información oficial también advierte que el medicamento puede afectar las capacidades necesarias para conducir u operar maquinaria, especialmente cuando se combina con ciertos medicamentos que aumentan sus efectos.
Por ello, aunque representa una nueva alternativa farmacológica, no debe interpretarse como una cura universal contra el mareo ni como sustituto automático de las estrategias preventivas que ya cuentan con evidencia.
Pulseras, jengibre y antihistamínicos que no funcionan
No todos los remedios populares tienen el mismo respaldo. Los estudios de laboratorio revisados por el CDC indican que las pulseras de acupresión no han demostrado ser mejores que un placebo, mientras que la evidencia sobre jengibre, vitaminas, dietas y suplementos sigue siendo débil o contradictoria.
Tampoco cualquier antihistamínico sirve. Medicamentos poco sedantes como cetirizina, fexofenadina y loratadina no son eficaces contra el mareo por movimiento porque penetran poco en el sistema nervioso central. El ondansetrón, utilizado para otros tipos de náusea y vómito, tampoco actúa adecuadamente sobre los mecanismos vestibulares implicados en este problema.
La evidencia disponible apunta así a una estrategia más sencilla de lo que prometen muchos productos: anticiparse al viaje, reducir el conflicto entre la vista y el movimiento y recurrir a medicamentos apropiados únicamente cuando sean necesarios. El nuevo tradipitant amplía las opciones contra el vómito, pero mirar hacia afuera y dejar el teléfono a un lado siguen siendo dos medidas simples con fundamento científico.
