La sífilis continúa siendo una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más frecuentes en el mundo. A pesar de que tiene cura, muchas personas desconocen sus síntomas iniciales y retrasan la atención médica, lo que incrementa el riesgo de complicaciones.
Por ello, especialistas recomiendan conocer las formas de contagio, reconocer las señales de alerta y acudir al médico ante cualquier sospecha.
Principales síntomas de la sífilis
La enfermedad evoluciona por etapas.
Primera etapa
Generalmente aparece una llaga indolora en:
- Genitales.
- Ano.
- Boca.
- Labios.
Muchas personas no le dan importancia porque desaparece sola.
Segunda etapa
Después pueden presentarse:
- Sarpullido en distintas partes del cuerpo.
- Fiebre.
- Dolor de cabeza.
- Inflamación de ganglios.
- Cansancio.
- Dolor muscular.
- Pérdida parcial del cabello.
Aunque estos síntomas desaparezcan, la infección permanece si no recibe tratamiento.
Complicaciones si no se trata
Con el paso de los años, la sífilis puede afectar:
- Cerebro.
- Médula espinal.
- Corazón.
- Ojos.
- Nervios.
Además, durante el embarazo puede transmitirse al bebé y provocar graves consecuencias.
Cómo prevenir el contagio
Las principales medidas preventivas incluyen:
- Usar preservativo en cada relación sexual.
- Realizar pruebas de ITS de forma periódica.
- Evitar relaciones sexuales cuando existan lesiones sospechosas.
- Informar a las parejas sexuales en caso de diagnóstico.
- Acudir al control prenatal durante el embarazo.
Estas acciones ayudan a reducir considerablemente el riesgo de transmisión.
Tratamiento y atención médica
El tratamiento consiste principalmente en la aplicación de penicilina, prescrita por un profesional de la salud.
Asimismo, es necesario que las parejas sexuales reciban evaluación médica para cortar la cadena de contagio.
Finalmente, los especialistas recomiendan completar el tratamiento, acudir a consultas de seguimiento y evitar la automedicación, ya que solo un diagnóstico médico puede confirmar la enfermedad.
*ARD
