Durante años se ha pensado que la belleza se transmite directamente de padres a hijos. Sin embargo, un reciente análisis científico publicado en Science demuestra que la realidad es mucho más compleja y matizada.
Según la investigación, la belleza heredada depende de múltiples factores y no se manifiesta de la misma forma en hombres y mujeres. Además, la elección de pareja juega un papel fundamental en este proceso.
Hijas heredan el atractivo de ambos padres
Uno de los hallazgos más relevantes indica que el atractivo facial de los padres predice el de las hijas. Esto significa que cuando ambos progenitores tienen rasgos armónicos, las probabilidades de que sus hijas también los desarrollen aumentan.
Asimismo, este fenómeno se relaciona con teorías evolutivas que explican la transmisión de características físicas asociadas a la salud y la reproducción.
Además, el estudio destaca que las personas suelen elegir parejas con niveles de atractivo similares, lo que fortalece la transmisión de estos rasgos en las mujeres.
Hijos heredan rasgos, no necesariamente belleza
En el caso de los hombres, la situación es distinta. La investigación no encontró una relación clara entre el atractivo general de los padres y el de los hijos varones.
Sin embargo, sí identificó que los hombres heredan rasgos específicos de sus padres, como la estructura facial o la forma de la mandíbula. Estos elementos contribuyen a la masculinidad, pero no determinan completamente la percepción de belleza.
Por lo tanto, la herencia del atractivo en hombres resulta más parcial y menos predecible.
Un fenómeno complejo y multifactorial
Por otra parte, el estudio también cuestiona ideas tradicionales sobre la atracción. No se confirmó que existan patrones estrictos en la elección de pareja, lo que sugiere que el comportamiento humano es más complejo.
En este contexto, la genética de la belleza se entiende como un proceso influido por múltiples variables, incluyendo factores sociales y culturales.
Finalmente, los expertos concluyen que la belleza es, en parte, hereditaria, pero también tiene un componente aleatorio que impide predecirla con exactitud.
Con información de Marca
*ARD
