La búsqueda de la belleza ideal ha cambiado con el tiempo. En distintas épocas, los estándares han variado desde cuerpos robustos hasta la delgadez extrema. Actualmente, el fenómeno del looksmaxxing refleja una nueva forma de obsesión por la apariencia.
Este concepto engloba prácticas que buscan mejorar la imagen física, desde cuidados básicos hasta procedimientos estéticos. Aunque algunas son positivas, otras pueden ser peligrosas.
El softmaxxing incluye hábitos saludables como ejercicio, higiene y cuidado personal. En contraste, el hardmaxxing abarca métodos extremos, como el uso de sustancias no reguladas o intervenciones físicas riesgosas.
Además, algunas personas recurren a aplicaciones que analizan el rostro para sugerir mejoras, lo que puede reforzar estándares irreales de belleza.
Impacto de influencers y cultura digital
La popularidad del looksmaxxing se debe en gran parte a redes sociales. Influencers como Braden Peters promueven ideales como el Giga Chad, asociado a una apariencia “perfecta”.
Por otra parte, figuras como Andrew Tate han impulsado narrativas que vinculan la apariencia con el éxito personal, lo que genera debate.
Expertos advierten que prácticas extremas pueden causar daños físicos y afectar la salud emocional. Asimismo, la presión por cumplir estándares puede generar frustración y ansiedad.
De acuerdo con especialistas, el problema radica en priorizar la apariencia por encima del bienestar integral.
Una visión más saludable
Finalmente, profesionales de la salud recomiendan adoptar un enfoque equilibrado. Mejorar hábitos es positivo, pero sin caer en extremos.
El reto consiste en promover una autoestima saludable y reconocer que la belleza no es un estándar único.
Con información de Agencias
*ARD
