La tragedia provocada por los dos fuertes terremotos que golpearon a Venezuela el miércoles continúa agravándose. A más de 24 horas de los sismos, las autoridades informaron que el número de fallecidos aumentó a 235, mientras que los heridos ya superan los 4.300. Los equipos de emergencia siguen trabajando entre los escombros, donde aún se presume que permanecen atrapadas cientos de personas.

La presidenta interina, Delcy Rodríguez, dio a conocer un primer reporte oficial, aunque el balance fue modificándose conforme avanzaron las labores de rescate. Durante la noche del jueves, medios públicos venezolanos, citando información del Ministerio de Salud, actualizaron la cifra de víctimas mortales a más de dos centenares.
“Lamentablemente recibimos alrededor de 235 pacientes que llegan sin signos vitales o fallecen al momento de llegar en nuestros establecimientos de salud y que hemos estado atendiéndolos a ellos y a sus familiares”, señaló posteriormente el ministro de Salud, Carlos Alvarado.

Los terremotos, con magnitudes de 7,2 y 7,5, provocaron severos daños en distintas regiones del país. Edificios colapsados, calles destruidas, cortes masivos de energía eléctrica y comunidades completamente afectadas forman parte del panorama que enfrentan las autoridades y la población.
La emergencia también derivó en episodios de desorden. Durante el jueves, un grupo de personas saqueó un establecimiento comercial en una zona costera venezolana, hecho que fue documentado por periodistas de la AFP desplazados al lugar.
En Catia la Mar, municipio perteneciente al estado de La Guaira y cercano a Caracas, hombres y mujeres fueron observados retirando alimentos y otros productos de un comercio parcialmente incendiado, de acuerdo con la agencia internacional.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que alrededor de 250 inmuebles presentan daños importantes, mientras que 2.927 familias quedaron damnificadas tras el desastre.
Por otra parte, la plataforma ciudadana Desaparecidos Terremoto Venezuela contabilizó aproximadamente 50.000 personas reportadas como desaparecidas, aunque más de 7.800 ya fueron localizadas por sus familiares o por los equipos de rescate.


Escenas de devastación
Un equipo de la AFP recorrió diversas zonas cercanas a Caracas, donde constató edificios completamente destruidos y otros con graves daños estructurales. En muchos sectores continúa sin restablecerse el servicio eléctrico y cientos de personas permanecen en las calles esperando noticias de sus familiares desaparecidos. Numerosas familias pasaron la noche al aire libre por temor a nuevos derrumbes.

Durante un recorrido por las áreas afectadas, Delcy Rodríguez observó enormes grietas abiertas en las vialidades y edificios reducidos a escombros o en riesgo de colapso. Las imágenes difundidas por la Presidencia venezolana y agencias internacionales muestran la magnitud del desastre.
“No tenemos nada, ahorita no tenemos nada, ni siquiera fuerza, ni valor para meternos ahí, imagínate tú”, expresó Larry Rojas, de 49 años, quien espera el rescate de varios integrantes de su familia atrapados bajo un edificio colapsado.
El primer movimiento sísmico ocurrió a las 18:04 horas, alcanzó una magnitud de 7,2 y tuvo su epicentro a 21 kilómetros al oeste de Morón, en el norte de Venezuela, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

Menos de un minuto más tarde se produjo un segundo terremoto de 7,5, considerado el más intenso registrado en Venezuela desde 1900, según datos del USGS. “Fue terrible, fue terrible. Todo, todo se desplomó, todo, todo”, relató Yilsmaris Blanco, residente de La Guaira.

“Le damos gracias a Dios porque estamos vivos, pero hay personas que están sufriendo con sus familiares tapiados, con sus familiares pisados que no los pueden sacar”, añadió.
La intensidad de ambos sismos también fue perceptible en varias zonas de Colombia, donde incluso se activaron algunas alarmas, según reportó la AFP.

Gobierno declara emergencia
En un mensaje dirigido a la población, Delcy Rodríguez confirmó que existen “decenas de edificios colapsados” y aseguró que continúan las operaciones de rescate para encontrar sobrevivientes.
“Estamos en este momento en labores muy arduas de rescate para salvar las vidas que Dios nos permita salvar”, afirmó la mandataria interina.
Como respuesta a la catástrofe, el gobierno decretó estado de emergencia nacional y declaró al estado de La Guaira como “zona de desastre”, con el objetivo de acelerar la atención a los afectados.
En esa región costera, cientos de habitantes colaboran con brigadas de rescate para remover escombros y localizar a personas atrapadas bajo las estructuras derrumbadas.

Los terremotos también ocasionaron daños en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, que suspendió todas sus operaciones debido a las afectaciones estructurales.
Rodríguez explicó que la terminal aérea permanecerá cerrada mientras se evalúan los daños y se realizan las reparaciones necesarias.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, pidió a la población mantenerse alejada de las edificaciones debido al riesgo que representan las réplicas. Miles de personas optaron por pasar la noche en calles, vehículos particulares, estaciones del metro y otros espacios abiertos.

En Caracas también quedaron suspendidos los servicios del metro y del suministro de gas natural, además de que las autoridades confirmaron la cancelación de clases durante varios días.
La interrupción de las comunicaciones móviles complicó el contacto entre familiares, especialmente para los millones de venezolanos que viven fuera del país. A través de redes sociales, numerosas personas difundieron fotografías y datos de sus seres queridos desaparecidos con la esperanza de obtener información.
Fuentes de la Cancillería argentina informaron que mantienen coordinación con las autoridades venezolanas y, hasta el momento, no existen reportes de ciudadanos argentinos afectados.


Estados Unidos envía apoyo humanitario
El Departamento de Estado estadounidense anunció que la administración del presidente Donald Trump destinó 150 millones de dólares para atender la emergencia en Venezuela.
La ayuda contempla el despliegue de un Equipo de Respuesta de Asistencia ante Desastres (DART) y dos unidades especializadas en búsqueda y rescate urbano para apoyar las operaciones en las zonas afectadas.

Además, un alto mando del Comando Sur de Estados Unidos llegó a Caracas para supervisar la coordinación de las acciones humanitarias.
El mayor general de los Marines Kevin J. Jarrard, representante del Southcom en territorio venezolano, coordina con las autoridades locales las estrategias para fortalecer las labores de rescate y la distribución de ayuda.
De manera paralela, países como Argentina, España, Alemania, Italia, China, India y los integrantes de la Unión Europea expresaron su solidaridad y comenzaron a enviar asistencia humanitaria.


La falla de Boconó vuelve al centro de atención
Los recientes terremotos reavivaron el interés de especialistas sobre la falla de Boconó, una extensa fractura geológica de aproximadamente 500 kilómetros ubicada en el occidente venezolano.
La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) explica que esta falla marca el límite entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, atravesando los Andes venezolanos desde la depresión del Táchira hasta las cercanías de Morón, donde se localizaron los epicentros.

Debido a su elevada actividad tectónica, la falla de Boconó permanece bajo vigilancia constante. A lo largo de la historia ha originado algunos de los terremotos más destructivos registrados en Venezuela, entre ellos los ocurridos en 1610 y 1894.
La ubicación geológica del país hace que los movimientos sísmicos sean relativamente frecuentes. Entre los eventos más recordados destacan el terremoto de Cariaco, en 1997, con 73 fallecidos, y el terremoto de Caracas de 1967, que dejó un saldo de 236 víctimas mortales.




*BC
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