Coronango, Pue. Una tragedia sacudió al municipio de Coronango, Puebla, luego de que cuatro jóvenes reportados como desaparecidos fueran encontrados sin vida dentro de una mina de piedra en la junta auxiliar de San Francisco Ocotlán.
El hallazgo ocurrió la mañana del 16 de mayo, cuando pobladores y familiares localizaron el vehículo en el que viajaban al fondo de la mina conocida como “El Montero”, lo que movilizó a cuerpos de emergencia y autoridades.

Desaparición tras festejo en San Isidro Labrador
De acuerdo con los primeros reportes, los jóvenes —de entre 15 y 19 años— fueron vistos por última vez durante un baile con motivo de la festividad de San Isidro Labrador, celebrado la noche del 15 de mayo.
Tras no regresar a sus domicilios, sus familias iniciaron su búsqueda, hasta que una llamada alertó sobre la posible ubicación del automóvil en una zona de riesgo, lo que derivó en el macabro hallazgo.

Vehículo cayó a más de 20 metros en mina
Las autoridades confirmaron que el automóvil cayó a una profundidad superior a los 20 metros dentro de la mina en Coronango, lo que provocó la muerte inmediata de los ocupantes.
Equipos de rescate trabajaron durante varias horas para recuperar los cuerpos, mientras familiares permanecían en el sitio, en medio de escenas de dolor e incertidumbre.
¿Accidente o persecución? Investigan el caso
Una de las líneas de investigación apunta a que los jóvenes pudieron haber sido perseguidos, lo que habría provocado que ingresaran a la zona de la mina y perdieran el control del vehículo.
No obstante, esta versión no ha sido confirmada por las autoridades, quienes ya iniciaron las diligencias correspondientes para esclarecer si se trató de un accidente o de un hecho relacionado con la violencia.

Conmoción en Coronango por muerte de los jóvenes
El caso ha generado profunda consternación en San Francisco Ocotlán y en todo Coronango, donde vecinos exigen justicia y mayor seguridad en la zona.
Además, se ha señalado el riesgo que representan este tipo de minas a cielo abierto, que carecen de señalización adecuada y pueden convertirse en trampas mortales, especialmente durante la noche.
La muerte de los cuatro jóvenes vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de reforzar la seguridad, tanto en espacios públicos como en zonas de riesgo, para evitar tragedias similares en Puebla.
*BC
