Por lamida de perro perdió las piernas y parte de la cara

Jaco Nel ha vivido una pesadilla y todo por algo que parecería más que usual e inocente, la lamida de su perro.

Jaco jugaba con Harvey, su mascota, cuando el can lamió un rasguño que tenía el hombre, hecho que desencadenó una fuerte infección en su organismo. El hombre limpió y desinfectó la herida, pero lo que no se veía a simple vista era lasepticemia que el ingreso de una bacteria estaba ocasionando en su cuerpo, dos semanas después, esto parecía solo una gripe.

La situación de Jaco continuó empeorando hasta caer en un choque séptico que lo mantuvo cinco días en coma. El hombre tuvo que pasar meses en un hospital, perdió ambas piernas, todos los dedos de una mano y sufrió desfiguración en la nariz y los labios.

La infección interfiere con el mecanismo de coagulación de la sangre, con muchos coágulos sanguíneos más pequeños que cortan la circulación de partes del cuerpo y hacen que la presión arterial baje peligrosamente. En el caso de Jaco, sus riñones comenzaron a fallar y sus piernas comenzaron a ponerse negras a medida que avanzaba la gangrena.

Ahora Jaco no puede hablar ni comer con facilidad, un simple arañazo cambió su vida para siempre.

No tuvo siquiera las fuerzas para advertir sobre su estado, fue hasta que llegó su pareja a casa que logró ser atendido. Los paramédicos llegaron a casa y comenzaron a darle antibióticos, pero al llegar al nosocomio su cuerpo colapsó y entró en coma. Sin embargo, su despertar también fue traumático.

“Y cuando me desperté tuve un shock al ver que tenía prácticamente el cuerpo entero negro: la cara, las manos, las piernas, debido a los daños en los tejidos causados por la coagulación anormal de la sangre, que es algo que pasa por el choque séptico”.

Cuatro meses después de ser ingresado en el hospital, a Jaco le amputaron ambas piernas por debajo de la rodilla. Perdió todos los dedos en su mano derecha y uno en su mano izquierda, y necesitó cirugía reconstructiva en la cara.

El caso de Nel es muy extremo pero real, como el de los 20 millones de personas que sufren septicemia al año en el mundo.

Con el uso de prótesis de piernas, Jaco, ahora de 52 años, ha podido aprender a caminar de nuevo y vivir de forma independiente. Pero la desfiguración facial que ha sufrido ha sido difícil de aceptar. «Soy muy reacio a salir porque soy muy tímido», dice. «La parte más difícil ha sido aceptar que ahora estoy desfigurado y que no hay nada que pueda hacer al respecto».

Los médicos inicialmente estaban desconcertados por lo que había causado la infección. Tres semanas más tarde, los análisis de sangre revelaron que era una bacteria que vive en la boca de un perro. Significaba que el cocker spaniel de Nel, Harvey, portaba las bacterias dañinas en su saliva.

Este descubirmiento llevó a Jaco a tomar la difícil decisión de sacrificar a Harvey. «Fue muy triste, pero nos preocupaba que el perro infectara a otra persona. El perro no necesita morder para que eso pasara». Puede pasar a través de su saliva. «Afortunadamente, era un perro viejo y estaba llegando al final de su vida».