Pese a derechos conquistados, prevalece violencia de género

Mucho se habla hoy en día de la equidad de género y de la igualdad, tema que se ha puesto sobre la mesa ante movimientos como #NiUnaMenos en México o #MeToo en Estados Unidos. Sin embargo, aún falta un largo camino por recorrer. El Día Internacional de la Mujer, es por tanto, una fecha para conmemorar la lucha para que las mujeres gocen de los mismos derechos como seres humanos y no una fecha para mandar felicitaciones o regalar flores.

“Es una fecha conmemorativa que nos recuerda que hace más de dos siglos comienza una lucha por reivindicar los derechos de las mujeres. Es una fecha que nos invita a reflexionar, a revisar cómo estamos en materia de igualdad y equidad. Por eso no hay que celebrar ni felicitar a las mujeres por lo que hacen o por lo que son; más bien conmemoramos que hubo atrás de nosotras mujeres que han luchado muchísimo por lograr la equiparación de derechos en todos los campos de la vida, que no habían sido reconocidos hasta hace unas décadas”, consideró María de Lourdes Pérez Oseguera, académica e investigadora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

En entrevista, tras presentar la conferencia “¿Mujeres y hombres somos iguales? ¿Cómo andamos en Puebla?” en la Jornada para la Equidad de Género organizada por el Tecnológico de Monterrey en Puebla, a propósito del Día Internacional de la Mujer, señaló que es necesaria la empatía de los hombres para las mujeres de su vida y mirar la situación en que se encuentran. Calificó la situación actual como difícil, pues a pesar de los derechos conquistados, siguen prevaleciendo la violencia, la desaparición, la trata y los feminicidios.

Sobre la situación de Puebla, manifestó que pese a que era una entidad tranquila a últimas fechas se ha distinguido por una creciente situación de violencia. Dio a conocer que la entidad ocupa los primeros 10 lugares de estados más violentos del país; donde el 19 por ciento de las mujeres han sido víctimas de violencia física, el 42 por ciento de violencia emocional, el 6.9 de violencia sexual y el 4.1 de violencia patrimonial. La violencia sexual dentro del matrimonio todavía no está reconocida, así como la patrimonial y de ahí los bajos porcentajes, explicó.

A su vez, la prevalencia de violencia de pareja de mujeres de 15 años y más a lo largo de su vida es de 44.3 por ciento, más alta que el promedio nacional que es de 43.9; la violencia ocasionada por otro agresor es de 50.5 por ciento, menor al promedio nacional. Sobre el número de feminicidios, Pérez Oseguera indicó que es un fenómeno que se comenzó a observar en el país a partir de 2007, en la zona norte. En Puebla, el Observatorio de Violencia Social y de Género del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría de la IBERO Puebla, del cual es fundadora, comenzó a recabar datos en 2012.

Detalló que en ese año se contabilizaron 64 muertes, que se incrementaron a 68 en 2013. En 2014 se registraron 72, en 2015 fueron 81 y 85 para 2016. La cifra creció a 106 feminicidios para 2017. La especialista en estudios de generó señaló que estos datos se construyeron gracias al trabajo de periodistas, organizaciones de la sociedad civil y universidades, que dieron seguimiento y análisis de cada uno de los casos, de acuerdo con los estándares oficiales, para determinar si se trató de un feminicidio.

Las cifras del observatorio difieren mucho de las de las autoridades en el estado, fenómeno que explicó por el cuidado al prestigio del gobernador en turno. “Es decir, si la cifra de feminicidios subía y se publicaba, el prestigio bajaba. Lo vimos con el gobierno de Rafael Moreno Valle, quien se esmeró en ocultar datos y cifras”, apuntó.

Por otra parte, reveló que la desaparición de mujeres en Puebla se incrementó en los últimos tres años en 199 por ciento. “Este dato habla precisamente de una situación de desigualdad, pues cuando una niña o joven desaparece sabemos que es llevada hacia el mercado de la trata y explotación sexual; se ve a las mujeres como una mercancía, como algo explotable y utilizable, como un objeto sexual o de servicio”.

Indicó que el fenómeno de la desaparición habla “de una brecha muy grande de género, de una situación muy grave que no debería de suceder ni aquí ni en ningún rincón del mundo” que ha crecido de forma alarmante en Puebla y debería preocupar a todas y a todos. “Desgraciadamente las autoridades no prestan atención y cuando los familiares llegan a denunciar la desaparición de la niña o la joven, se esperan 72 horas para buscarlas, lo que retarda y entorpece encontrarlas”, dijo.

Aseguró que si se actuara de inmediato emitiendo la Alerta Amber para menores o el Protocolo Alba para adultas, se revertiría la situación. “Como sociedad civil tenemos que reclamar, que demandar al Estado, a las fiscalías que actúen de inmediato. La recomendación es denunciar inmediatamente y exigir a la autoridad que se pongan en acción las alertas, comience la búsqueda e investigación”.

En el caso de la Alerta Amber, Lourdes Pérez Oseguera indicó que de ponerse en acción de forma inmediata es muy seguro que se encuentre a la niña; “si se retarda, es posible que la lleven a otro estado u otro país”.


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