Más allá de las interpretaciones políticas por las constantes visitas del presidente Felipe Calderón a Puebla en los últimos meses, esta capital la conoce y la vivió desde niño, cuando sus padres lo enviaban en los veranos a pasar sus vacaciones con sus primos, los Hinojosa Rivero, allá en su residencia de Los Fuertes a unos pasos de Casa Puebla.
No hay que olvidar que el 5 de Mayo del 2007, a seis meses de que había tomado posesión, Calderón uso la tribuna de la celebración para enviar un mensaje a la Nación e insistir en la guerra declarada al narcotráfico. Ese día, cuando viajaba a Puebla, le pidió en el helicóptero al diputado federal Jorge Estefan que no utilizara su designación de hablar a nombre de los Poderes estatales para que el discurso presidencial fuera el único y así sucedió.
Más adelante, el último 5 de Mayo de la gestión de Marín salió desde Casa Puebla la orden de enderezar una campaña en contra del presidente de la República porque según ellos había desdeñado el desfile y se había retirado antes, cuando en realidad el gobierno estatal retrasó todo y sabían desde un principio que el tiempo estaba medido.
Con la llegada al gobierno de Moreno Valle, el presidente Calderón se ha sentido más cómodo e incluso el trato cada día es más deferente hacia el poblano, que no sólo le da su lugar sino que le cumple con una probada lealtad.
Y ayer, Calderón volvió a la zona histórica de Los Fuertes, que también conoce, para mandar un mensaje político que no tiene desperdicio.
Lanzó un nuevo llamado a los actores políticos “para construir la democracia fecunda del Siglo XXI pues, dijo, aún estamos a tiempo de hacerlo y cada uno debe hacer la parte que le corresponde”, destacó que no aspira a la uniformidad, sino a la unidad en lo fundamental que dejó como lección el 5 de Mayo de 1862.
Con un claro mensaje a la clase política, a los partidos y los legisladores federales el presidente Calderón subrayó:
“Hago desde aquí un respetuoso llamado a todos los actores políticos y sociales a que hagamos todos la parte que nos corresponde para conducir a nuestro país a un futuro distinto y mejor estamos a tiempo de hacerlo.
“Tenemos que construir juntos caminos que amplíen los derechos civiles y políticos de los ciudadanos, tenemos que fortalecer las instituciones para que respondan de manera más sensible y efectiva a las justas demandas de la sociedad para que ofrezcan soluciones a los problemas de la gente, construyamos pues la democracia fecunda para el Siglo XXI, construyamos la democracia efectiva a través del sufragio efectivo que tanto trabajo nos ha tocado construir , transformemos a México en lo político, en lo económico y en lo social”, insistió.
Significativo el tono, el lugar y el motivo de la ceremonia –la instalación de la Comisión encargada de los festejos del 150 aniversario de la Batalla de Puebla- para reiterar que está en la cancha de los políticos llevar adelante las reformas estructurales que tanto le han escamoteado, no sólo al presidente sino a los mexicanos.
Fue un tono conciliador y de inclusión para quienes en los hechos no han sido solidarios, ya no con Calderón sino con los millones de mexicanos que viven en la miseria porque los intereses partidistas y electorales son superiores al de la mayoría de los mexicanos.
Los vientos de Puebla le caen muy bien a un Felipe Calderón que ayer se mostró contento y saludador con los asistentes a los actos en la Mixteca y en el Fuerte de Loreto. Habrá que esperar la respuesta de los actores políticos, porque como dijo el inquilino de Los Pinos “aún hay tiempo”.
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