Más soldados de EU en camino para Afganistán

La mayor parte de los más 3.000 nuevos soldados estadounidenses que serán desplegados en Afganistán, como parte de la nueva estrategia del presidente, Donald Trump, "están en camino" a ese país devastado por la guerra, dijo este lunes el secretario de Defensa, Jim Mattis.

Trump anunció en agosto una nueva política para combatir a los talibanes, que continúan realizando ataques mortales, controlan grandes áreas de territorio y están matando a miles de fuerzas afganas locales.

Mattis dijo a los periodistas del Pentágono que no quería dar números precisos, pero aseguró que se enviarán "exactamente más de 3.000" soldados a Afganistán, donde reforzarán a las aproximadamente 11.000 fuerzas estadounidenses que ya están allí.

"La mayoría de ellos están en camino o bajo órdenes ahora, y preferiría no dar más información que ayude al enemigo", añadió.

Durante meses, los generales estadounidenses han calificado la situación en Afganistán como un "punto muerto", a pesar de los años de apoyo a sus socios afganos, la ayuda continua de una coalición de la OTAN y un costo total para Estados Unidos de más de un billón de dólares.

La guerra cumple 16 años el próximo mes y es el conflicto más largo que ha tenido Estados Unidos.

Trump, quien previamente había abogado por una retirada de sus tropas de Afganistán, cambió de opinión después de que los líderes militares lo convencieron de que los costos de retirarse serían peores que los de quedarse.

El presidente Donald Trump presentará la noche de este lunes la nueva estrategia de Estados Unidos en Afganistán. A continuación algunas cifras relevantes de la intervención estadounidense a ese país desde 2001.

Aproximadamente 5 mil están implicados en la formación de tropas afganas en el marco de la operación de la OTAN Resolute Support (Apoyo Decidido), que cuenta con más de 13 mil militares, incluyendo de otros países aliados.
El resto pertenece a la operación estadounidense Freedom's Sentinel.

Esta cifra del Departamento de Defensa incluye militares y funcionarios civiles del Pentágono, en Afganistán y los países aledaños desde 2001.

El pico de muertos se alcanzó entre 2009 a 2012, pero los ataques continúan, especialmente de parte de soldados afganos que disparan contra sus instructores y consejeros. Este año, 10 soldados estadounidenses fueron asesinados en acción en Afganistán.

El grueso de los gastos realizados desde 2001 han sido destinados al Ejército estadounidense, pero de los 714 mil millones, los contribuyentes estadounidenses han pagado cerca de 119 mil millones para reconstruir las fuerzas de seguridad afganas y el Estado afgano, así como para diversos proyectos civiles de reconstrucción.

El presupuesto ha bajado en los últimos años. En 2016, Washington inyectó 5 mil 660 millones de dólares para la reconstrucción, un monto incluso menor al presupuesto del Estado afgano de 6 mil 400 millones ese año.

El flujo de dinero estadounidense ha llevado a numerosos fraudes y derroches, con frecuencia revelados por las auditorías del inspector general especial para la reconstrucción de Afganistán, un puesto creado por el Congreso en 2008.

Estados Unidos compró por ejemplo 20 aviones cargo para las fuerzas aéreas afganas por 500 millones de dólares, pero las aeronaves nunca fueron utilizadas y fueron vendidas por su peso en metal: 32 mil dólares en 2014.

Washington también pagó 94 millones de dólares en uniformes estampados con motivos boscosos para vestir a los soldados afganos... en un país que tiene solo 2% de bosques. Ningún estudio fue realizado para determinar cuál sería el camuflaje más eficaz.

Con información de El Universal

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