Misiones de NASA podrían conducir vida extraterrestre a Tierra

El 40º aniversario del lanzamiento de dos de las naves espaciales más notables de la NASA se acerca con rapidez.

La misión Voyager 2 fue lanzada al espacio el 20 de agosto de 1977, seguida por la Voyager 1 el 5 de septiembre de 1977. Y desde su salida de la Tierra, ambas naves espaciales han acumulado varios galardones.

Voyager 1 es la primera nave espacial que entra al espacio interestelar —la región fuera de la heliosfera, una gigantesca burbuja electromagnética creada por el sol— y es el objeto de fabricación humana más distante en la historia. Y Voyager 2 es la única nave espacial que ha volado cerca de los cuatro planetas del sistema solar exterior: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Pero el legado perdurable de las misiones todavía estaría por venir. Antes del aniversario, la hija de una figura clave de las misiones ha recordado un tesoro que fue enviado a bordo de las aeronaves: un mapa diseñado para guiar hacia la Tierra a cualesquiera formas de vida inteligente extraterrestre que encuentren.

Frank Drake, un eminente astrónomo, fue una de las dos personas quienes diseñaron un mapa que usa pulsares —un tipo de estrella de neutrones, el núcleo colapsado de una estrella moribunda— para ubicar el sistema solar de una manera inteligible para formas de vida fuera de éste. Copias del mapa están grabadas en ambas naves espaciales Voyager.

Drake dijo que el mapa estaba diseñado para ser potencialmente inteligible a cualesquiera formas potenciales de vida alienígena. “Necesitábamos poner algo en la Voyager que dijera de dónde provino y por cuánto tiempo viajó”, le dijo Drake a su hija, Nadia Drake, en un artículo para National Geographic.

El mapa está troquelado en la cubierta del Disco de Oro Voyager, un álbum fonográfico que contiene una serie de sonidos, imágenes y música que se supone que representan la diversidad de la vida en la Tierra. Muestra la ubicación del sistema solar relativa a 14 pulsares, con la longitud de líneas conectando los pulsares a un punto central —simbolizando el sol— representando qué tan lejos están de la Tierra.

Los pulsares se ven desde la Tierra como objetos celestiales titilantes. Estas estrellas, descubiertas por primera vez en 1967 y todavía no bien entendidas por los astrofísicos, emiten dos rayos de luz en direcciones opuestas y giran constantemente, dando la impresión de una luz intermitente.

Diferentes pulsares giran a ritmos diferentes, el más lento a un giro por segundo, el más rápido a más de 700 veces por segundo. El ritmo en que la luz que emiten parece titilar se puede usar para determinar el ritmo en que el pulsar está girando. El ritmo de giro de un pulsar disminuye conforme envejece.

Drake dijo que eligió usar los pulsares como puntos de referencia para el mapa porque permanecen activos miles de millones de años. También se inscribió en el mapa, en código binario, el ritmo de giro del pulsar al momento en que se dibujó el mapa en 1971. Si un ser inteligente hallara el mapa, teóricamente podría calcular la diferencia entre el ritmo de giro del pulsar al momento en que se halló el mapa y el ritmo de giro inscrito en el mapa, por lo tanto determinando exactamente cuándo se hizo el mapa.

“Había una magia en relación con los pulsares… Ninguna otra cosa en el cielo tenía tales etiquetas”, dijo él.

Frank Drake ha sido una figura eminente en la búsqueda de vida extraterrestre. Él estuvo en la junta original de administradores del Instituto SETI (siglas en inglés de “búsqueda de inteligencia extraterrestre”) y también escribió el mensaje Arecibo, un mensaje interestelar de radio que contiene información básica con respecto a la humanidad en la Tierra. El mensaje fue transmitido hacia un cúmulo esférico de estrellas, conocido como Messier 13, con la esperanza de que alguna forma de vida inteligente lo reciba.

Pero otros han sido más escépticos con respecto a si los humanos deberían ser tan directos en contactar a posibles formas de vida extraterrestre. Entre ellos está Stephen Hawking, el físico de la Universidad de Cambridge, quien ha dicho que los humanos deberían buscar señales de alienígenas en vez de transmitir las propias. Hawking ha expresado su preocupación de que cualesquiera formas de vida alienígena tal vez sean “enormemente más poderosas [que los humanos] y tal vez no nos vean más valiosos que como nosotros vemos a las bacterias”.

Las misiones Voyager ahora han explorado el espacio por casi 40 años; se espera que ambas funcionen hasta aproximadamente 2025, para cuando Voyager 2 debería haberse unido a su compañera en el viaje interestelar. Pero si las naves espaciales alguna vez son encontradas por una distante vida inteligente, podrían cimentar su reputación como las misiones más importantes de la NASA en la historia.

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