El INE, debates y su toque de queda

DEL REPORTERO

La reforma constitucional política-electoral aprobada por el Congreso de la Unión y la mayoría de las legislaturas locales, que entró en vigor en febrero de 2014, rediseñó el régimen electoral, que por primera vez estará a prueba en los comicios concurrentes más grandes en la historia de México, el próximo uno de julio.

Su objetivo fue homologar los estándares con los que se organizan los procesos federales y locales y garantizar los niveles de calidad en la democracia. Se transformó el Instituto Federal Electoral (IFE) en una autoridad Nacional.

Los institutos estatales no van solos ni dependen de la voluntad de un cacicazgo estatal, están supeditados a una autoridad nacional que busca su legitimación y por ello anunció cambios en temas trascedentes: los debates y lo que pueden y no hacer los aspirantes en las intercampañas.

Los tres debates presidenciales que organizará el INE en 2018, tendrán un formato distinto a los realizados en comicios anteriores.

El 22 de abril será en la Ciudad de México; el 20 de mayo en Tijuana, y el 12 de junio en Mérida.

El presidente del INE, Lorenzo Córdova, recordó que antes las reglas de las confrontaciones de ideas se consensuaban con los representantes de los candidatos en donde cada uno procuraba cuidar a su aspirante en término de sus actitudes e incluso de “los tiros” de las cámaras de televisión. “Queremos que los debates tengan un formato distinto al que habían tenido hasta ahora y ya estamos innovando en ese sentido (…) ahora nosotros decidimos que las reglas las vamos a poner nosotros y a esas se van ajustar los candidatos una vez que estén definidos”.

El o la moderadora tendrá un papel más activo, para que “no solo sean dadores de palabra y contadores de tiempo. Queremos también que incidan, que estimulen el debate”.

Parece, por lo declarado por Córdova, que va en serio, por ejemplo, pretenden sacar de su zona de confort a los candidatos, para que no sean soliloquios y si un intercambio de opiniones, de planteamientos entre los aspirantes.

En el periodo de intercampañas los candidatos deberán abstenerse de aparecer en spots. No podrán hacer actos de proselitismo, reuniones públicas en donde se presentan como oferta política de cara a la elección, ni pueden hacer una referencia expresa a la contienda en marcha, porque incurrirían en actos anticipados de campaña.

“Nadie puede decir, por ejemplo: yo soy la mejor opción, voten por mí el 1 de julio, porque eso es un acto de proselitismo que implica un acto anticipado de campaña y está prohibido”, comentó.

Córdova aclaró que la autoridad no pretende imponer un “toque de queda” a los candidatos, sino evitar que se vulnere la equidad de la contienda.

Podrán asistir a entrevistas en medios de comunicación, pero será su responsabilidad evitar incurrir en un acto de llamado al voto.

Córdova planteó que después del proceso a la que están convocados a las urnas 88 millones de electores y se prevé instalar más de 156 mil casillas en 30 estados con comicios concurrentes, nueve renovarán la gubernatura, “probablemente habrá que hacer una reflexión para ver si habrá que hacer un ajuste (al periodo de precampañas)”.

Con sus declaraciones, el INE confirmó que debe revisarse la reforma electoral vigente, de lo contrario pierde legitimidad y pone en duda a la democracia mexicana.

 

De las anécdotas que se cuentan

Esta semana convocaron a un grupo de empresario simpatizantes del PRI.

No llegaron todos, bueno, las ausencias fueron notables.

Se confirmó que Guillermo Deloya no tiene capacidad de convocatoria ni fuerza para ganar la presidencia municipal de Puebla.

Vamos, no ha provocado nada y hay quienes no lo toman en cuenta.

Los empresarios le dijeron: “no, gracias”,

Tan difícil es su caso, que los priistas piensan cambiar de candidato a la alcaldía.

Pronto, las sorpresas.

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