Toros campeón

EL QUINTO BAT

Los Toros de Tijuana se proclamaron campeones de la Liga Mexicana de Beisbol por primera vez en su historia. Fue un equipo que dominó de principio a fin la Liga, comandando una Zona Norte fortísima, superando a novenas como Sultanes de Monterrey, Acereros del Norte, Rieleros de Aguascalientes, Vaqueros Unión Laguna y los mismísimos Diablos Rojos del México.

La clave de este éxito fue mantener la base de la campaña 2016, aquel equipo que fue derrotado por Pericos en el 2016, fue reforzado de manera interesante, destacando las incorporaciones de Cyle Hankerd, Alex Liddi, Roberto López y Corey Brown, todos bateadores de calidad y con tremendo poder.

También rindió dividendos el mantener a Pedro Meré como manager, muchas otras organizaciones probablemente le hubieran dado las gracias después de la campaña del 2016, pero no, Tijuana lo renovó y lo mantuvo trabajando en el invierno con la sucursal, los Toros de Moroleón, en donde trabajó con prospectos del equipo y tuvo tiempo para planificar la campaña 2017.

El beisbol de Liga Mexicana llegó a Tijuana en el 2004, un año complicado con diversos temas extracampo, lo cual provocaron que sus propietarios vendieran al equipo, manteniéndose en la ciudad, pero ahora con el mote de Potros. Esa franquicia terminó desapareciendo en el año 2008.

Para el 2014, el actual propietario del equipo, Alberto Uribe, recogió, por así decir, las cenizas de los Petroleros de Minatitlán, franquicia que históricamente había sido perdedora, y como dato curioso, esta franquicia jugó en los noventas como Pericos de Puebla, novena que pasó más pena que gloria, y que después emigró a Cancún con el mote de Langosteros, más adelante se fue a Poza Rica en el 2006, ese mismo año terminó jugando como Cafeteros de Córdoba, y finalmente se convirtió en los antes mencionados Petroleros de Minatitlán.

De aquella metamorfosis no queda nadie, de inmediato la Directiva del Club, cambio la historia de la franquicia y la volvió ganadora, de hecho del primer año de Tijuana, 2014, tampoco queda nadie de aquella novena, lo que habla de un constante movimiento de la Gerencia burel con la motivación de meter en primeros planos al equipo fronterizo.

El inicio de esta campaña fue complicado a nivel organizacional, hay que recordar que antes de que arrancara esta campaña, se estaba limitando la incorporación de peloteros de doble nacionalidad, mejor conocidos como “Pochos”, de haber sido eso aprobado, Tijuana tendría que haber reestructurado todo su equipo, de hecho del roster campeón, solo hay tres jugadores nacidos en México, todos los demás son no nacidos en territorio azteca, pero a final de cuentas se aprobó no tener limites en contrataciones de peloteros de esa índole, a pesar de ellos algunas gerencias se cerraron a esta posibilidad, como Diablos y Guerreros. Todo parece indicar que Tijuana dominará la LMB en las siguientes campañas.

Por su parte los Pericos de Puebla, cumplieron con una excelente campaña, muy pocos apostaban por ellos, con plantel renovado, perdiendo más del 80% del roster campeón del 2016, todos ellos emigrando a Monclova, el equipo se volvió en el patito feo de la familia, y eso fue lo que caló a varios jugadores y lograron sacar la casta, gente coomo Alberto Carreón, Valentín Gámez y César Tapia, comentaban desde la pretemporada que este equipo iba a dar de que hablar.

El equipo se caracterizó por tener gente ganas de revancha y de retomar su nivel como Andrés Meza y Jesús Arredondo, veteranos como Héctor Garanzuay, Josh Roenicke, Endy Chávez, y Julio Borbón, aportaron su experiencia, además de los más de 15 novatos con los que contaba el equipo, destacando las campañas de Ricky Rodríguez y Mario Morales, todos ellos con hambre de destacar en Liga Mexicana.

Y a pesar del manager de inicio, Von Hayes, el equipo con muchos baches en el camino se mantuvo en zona de calificación de la Zona Sur, y fue hasta la llegada de Tim Johnson que el equipo tomó estabilidad. Ojalá la Directiva no cometa el error del año pasado, desarmar al equipo para nutrir a otro, la base está hecha, se cuenta con el manager indicado, solo hay que apuntalar algunos departamentos del equipo, porque entre Mario Morales y Deunte Heath no pueden cargar el peso del bullpen.

En conclusión el 2017 para Pericos fue exitoso, defendiendo la corona hasta el último momento, sin embargo sucumbió con un equipo plagado de estrellas y armado hasta los dientes, pero el beisbol tiene revanchas, y el próximo año, con diferente formato, probablemente se volverán a ver las caras.

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