Cambio pacífico o una revolución

Del reportero

Alejandro Solalinde es un sacerdote mexicano defensor de los Derechos Humanos, los migrantes, los desaparecidos y la justicia. Postulado este año para el Premio Nobel de La Paz advierte sobre la inconformidad social que hay en el país y millones que,para 2018,desean un México nuevo.

Si hay imposición o trampas, adelanta, el hartazgo ciudadano detonará un movimiento armado.

A principios de marzo estuvo en Jalisco y ahí además de sus encuentros con académicos, luchadores sociales y católicos, ofreció una entrevista al Proceso jalisciense donde abordó diversos temas vinculados con su labor social y su posición política ante la realidad que ha visto en México.

En el municipio de San Gabriel, “apareció resguardado por varios escoltas, cuyos servicios aceptó ante las amenazas que ha recibido y los constantes riesgos que enfrenta por emitir sus opiniones. Relató que se lo sugirió su amiga Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón y precandidata del PAN a la Presidencia de la República.

“Aclara que, a pesar de su amistad con Zavala, no le gustaría que fuera presidenta. En cambio le apuesta a la conformación de un movimiento social encabezado por jóvenes y mujeres que inicie una gran transformación del país en el proceso electoral de 2018:

“Imagínense que estos dos sectores se unieran, que unieran sus votos, inspirados obviamente por el espíritu santo, pero también coordinados en redes sociales por su sentido común; que ellos promovieran el gran cambio para alcanzar un México distinto a partir de 2018. Ahorita no podríamos hacerlo. ¿Por qué? Porque sería a través de la vía electoral. La otra es la revolución, que tampoco se descarta, y no por parte mía, sino porque hay gente que está perdiendo la paciencia. No queremos eso, porque la lucha a nadie va a ayudar, todos vamos a perder”.

Ahí en una tierra con una gran presencia del crimen organizado Solalinde precisó:

“Yo viajo por muchos lugares de la República, pero siempre estoy tratando de percibir signos sociales. Y son muchos lugares donde francamente han dicho que si este gobierno volviera a hacer trampa y no permitiera que hubiera el cambio que tanto necesitamos, entonces hay otras opciones. La gente lo ha repetido hasta el cansancio por todos lados.

“Yo sí creo que pudiera haber eso (una revolución) y claro, este gobierno estaría gustoso de que eso fuera, para justificar una represión y entonces decir que se necesita la ley de Seguridad Interior. A fuerza quiere el necio gobierno que se apruebe esa ley para ellos ampararse, para hacer represión ante lo que se viene.”

Enfatizó: “Lo que se vive es el hartazgo de la gente y esto significa pasar de la molestia del gasolinazo y las protestas a formas de organización más estructuradas, donde van a cuidar el voto y no van a permitir que vuelvan a hacer trampa otra vez”.

Advirtió que sin ser militante de Morena considera a Andrés Manuel López Obrador una persona sensible ante las demandasdel pueblo, pero llegará a estructuras que lo pondrán en riesgo y la gente que lo rodea puede caer en la corrupción.

“Yo he visto al PAN, he visto al Yunque, que tenían unos ideales y se corrompieron.

“¿Ustedes saben qué es Yunque? Es una organización secreta que se decía muy católica y que iba a iniciar un gobierno con la rectoría de Dios, pero apenas entró Fox al gobierno, simplemente se corrompieron, al igual que el PAN”.

Dice que el PAN todavía es rescatable, pero ahora tiene una relación de simbiosis, un “amasiato o concubinato” con el PRI.

Consideró que en el país no hay liderazgos del tamaño que se necesitan para cambiar a México  “Si fallaran Andrés Manuel y Morena, si hiciera trampa este gobierno priista, apoyado por el PAN y por otros partidos, provocaría que estallara México de muchas maneras”, advirtió.

“Igual digo que si la Iglesia vuelva a decirles a los feligreses, como han dicho algunos obispos, que ‘no se preocupen, ustedes son pobres, reciban todo lo que les den y a la hora de las elecciones voten por quien quieran’, eso está mal, eso es corrupción. No tengo miedo de decir que si eso pasa, el pueblo tiene que sufrir los gobernantes que merezca. Hoy el ciudadano tiene la oportunidad histórica de que realmente salga (electo presidente) alguien de izquierda por primera vez. Todos los demás han sido de derecha. Es la primera vez que puede suceder, si lo pierde será responsabilidad del pueblo.”

Sobre esa actitud de una parte del clero, opina que es necesario realizar cambios profundos en su Iglesia y atreverse a preparar sacerdotes acordes a la realidad actual:

“Yo le diría a los pastores que no basta ser decentes y buenas personas, tienen que salirse del redil, acompañar a la gente. Son personas que están acostumbradas, por la estructura monárquica de la Iglesia y el Vaticano, a que la gente vaya a ellos y los vea como príncipes. Pero ellos son pastores que tienen que estar abajo, deben sufrir las incomodidades. No pueden recibir ya privilegios, tienen que escuchar a la gente en la calle”.

Es la fracción de una larga entrevista de un sacerdote y activista social mexicano que ha ganado con su congruencia liderazgo en importantes sectores de la población.

Se podrá o no estar de acuerdo con él y sus puntos de vista, pero su advertencia de los riesgos que corre México y que se juegan en las elecciones de 2018 es una percepción que compartimos muchos mexicanos.

El hartazgo social es una realidad que ni siquiera los gobernantes pueden esconder y menos ignorar.

Quién gane las elecciones de 2018 que lo haga sin trampas y sin corrupción, al final que los votos cuenten.

Sólo así habrá un cambio en el país.

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